1. La familia del marido de mi hermana (20)


    Fecha: 04/11/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos

    ... feliz, yo sola, con un trabajo y disponiendo de un apartamento hasta que quisiera, y me solté la melena.
    
    Miré a su pelo recogido en un moño y no pude evitar la sorna.
    
    - Veo que te la has recogido de nuevo.
    
    - Jajaja, eres ocurrente y gracioso. Me gusta eso de un hombre.
    
    - ¿Qué pasó con la melena suelta?
    
    - Pues que empecé a divertirme, a recuperar los penosos años que había pasado en el final de mi matrimonio, y salía de vez en cuando a bailar y a enrollarme con algún tío. No quería nada serio e iba cambiando, hasta que un día se me insinuó un muchacho jovencito que estaba de miedo. No me lo podía creer que tuviese tanta suerte, pero sus abrazos, sus besos y sus caricias me convencieron, además de unas cuantas copas.
    
    Dio otro trago a la copa de ginebra que le había rellenado el camarero mirándome por encima del vaso.
    
    - Era más joven que tú, pero no mucho más.
    
    Eso me pareció una insinuación y me arriesgué con una pregunta directa.
    
    - ¿Considerarías unas suerte si me enrollarse contigo?
    
    Sonrió coquetamente tocándose la parte trasera del moño.
    
    - ¿Te estás insinuando, o solo pretendes halagarme?
    
    - Hemos venido a hablar, y nunca se sabe cómo puede acabar una conversación. Pero… me gustaría conocer como acaba esa historia.
    
    Se acomodó en el asiento mientras me daba la impresión de que pensaba cómo continuar.
    
    - Espero que no pienses nada raro de mi por lo que te voy a contar. La verdad es que solo ocurrió esa vez y el alcohol tuvo mucha ...
    ... culpa de ello.
    
    - ¿Tan raro es lo que me vas a contar?
    
    - Depende del punto de vista con que se miré.
    
    - Tengo un punto de vista con mucha amplitud.
    
    - Si que eres ocurrente, jajaja.
    
    - Pues como te decía, el muchacho me tenía flotando en una nube cuando apareció un amigo suyo. Estaba igual de bueno que él, aunque era más sosito, pero en ese momento sobraban las palabras. También bailé con el, nos acariciamos, nos besamos y la noche ya resultaba un sueño.
    
    Dio otro trago a la ginebra y miró el vaso vacío, pero no pidió más.
    
    - Me envalentoné y les ofrecí tomar una última copa en mi apartamento; no quería que aquella noche acabase. – me miró a los ojos con profundidad – Te he oído decir a Antonio que Gertru era su putita preferida, a si que no creo que te ofendan mis palabras.
    
    - No lo harán. Mi vocabulario es amplio en ese aspecto. – le puse mi sonrisa de cabroncete.
    
    - Pues subimos a mi apartamento y nos pusimos a follar, como era obvio, pero no me esperaba que fuese tan… tan… bárbaro. Todo empezó suave, incluso tierno. Primero estuve follando con uno y después con el otro, pero la cosa se animó y acabaron follándome los dos a la vez de mil formas diferentes diciéndome barbaridades de todo tipo, como si fuese una peli porno. No me disgustó porque me lo pasé bien, ni tampoco me forzaron a hacer nada que no quisiera, pero lo que jamás me esperaba es que aquello sería una condena de cadena perpetua. El cabronazo de Antonio tenía cámaras instaladas por todo el ...
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