1. Baños clausurados (1)


    Fecha: 05/11/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Bilborelatos, Fuente: CuentoRelatos

    ... nalguearla! Me contuve.
    
    Girando la cabeza por encima de su hombro, con los lentes en la punta de la nariz, el culo en pompa y esos ojos caramelo que derretían todo lo que miraban me dice:
    
    –¿Está muy linda la vista que te quedaste petrificado?
    
    –¡Perdón, perdón! –Y me agaché con ella a levantar las pocas boletas que faltaban.
    
    Las dejé encima de la mesa y con una erección que no podía disimular me dirigí al fondo del pasillo al único baño habilitado.
    
    Mi pene no es grueso más bien fino, sobre todo la cabeza, pero lo más destacado es que los 18 cm que mide cuando está parado lo hace con una curva hacia a la izquierda. Lo que genera que con el slip y el pantalón de vestir se notara muchísimo de forma evidente.
    
    Ni bien entré al baño me bajé los pantalones y el slip, no tenía intención de dejar pasar mucho tiempo. Tenía en mi retina aquella diosa grabada a fuego y la pija durísima.
    
    Me empecé a masturbar con los ojos cerrados recordando aquellas tetas y esos pezones duros, grandes y apuntando al frente. Me imaginaba pasando la lengua despacio por ellos y luego chuparlos como si me fueran a alimentar.
    
    Quería levantarle esa pollera y ver el color de esa tanga, abrirle las nalgas y pasar la lengua por ese culo… ¡ahhh que hermoso!
    
    –¡Tadeo! ¿qué haces?! En el puerta estaba ella con los ojos tan grandes como los lentes, una mano en la boca abierta y las otra en el pecho.
    
    En el apuro me había olvidado de trancar la puerta y si bien el baño era más grande de lo ...
    ... habitual podían caber 4 personas sin problema, el váter estaba de frente a la entrada, por lo que Emma veía era a mí sentado en el “trono” con los pantalones bajos mi pija muy dura apuntando a la zurda y mi mano masturbándome con fuerza.
    
    Indescriptible todo lo que pensé en fracciones de milisegundos. Ella seguía parada con la puerta abierta y cara de sorpresa.
    
    –¡Cierra la puerta Emma!
    
    Lo hizo rápidamente, pero con ella dentro.
    
    Cambia la mirada y me mira a los ojos, con voz pícara y de haber dado en el clavo con una corazonada, me dice:
    
    –¡Sabía que estabas en esta situación! Me cuentas que te ha puesto tan caliente.
    
    –¿No te lo imaginas?
    
    –Fue todo por gusto lo de las boletas ¿no?
    
    –Sí y no en parte fue sin querer (mentira) pero aproveché la situación.
    
    –¿Y con esos pocos segundos ya te pusiste así? Lo dijo mirando fijamente mi verga y noté como sacó la lengua y mordió su labio de abajo.
    
    –Te pido perdón si te molesta, pero es que me tienes loco desde hace tiempo.
    
    –¿Y quien te dice que tú a mí no?
    
    A Emma le volaba la cabeza en mil pensamientos por segundo. Se dará cuenta que estoy muy caliente, siento claramente como mi concha se está mojando. Esta tanga no me ayuda, me aprieta tanto y la tengo tan metida en la cola que vivo caliente o incómoda. Además, es evidente que no va a contener mucho mi flujo, a este ritmo de calentura.
    
    En ese momento mi cabeza estaba en un torbellino, decidí seguir el juego. Me incorporé, dando pasos cortos los que el ...