-
Madres contando confidencias
Fecha: 06/11/2026, Categorías: Incesto Infidelidad Sexo con Maduras Autor: Veronicca, Fuente: SexoSinTabues30
... secreto, os lo voy a contar porque ya me habéis calentado con todo esto—nos dijo Merche. —Jaja, cuenta, cuenta…..—dijeron las demás. —Bueno, veréis….Esto pasó hace tiempo ya. Fue cuando tuve a la niña, que vivíamos en casa de mis suegros, porque mi marido viajaba mucho y estaba siempre sola. Cuando le daba el pecho a la cría mi suegro siempre se quedaba mirando como mamaba su nieta. Yo era jovencita y no me daba cuenta de que él me miraba con deseo, pero cuando mi suegra estaba delante, le decía: —¡Anda!, deja de mirar tanto… Que la nena tome tranquila su leche. Y yo le contestaba: —No pasa nada. Le gusta ver como mama su nieta. —Lo que le gusta a éste es verte las tetas, cariño —decía mi suegra, como diciéndome, “que inocente eres”. En verdad que yo en esa época era muy inocente, jaja, y no veía nada malo en eso, pero mi suegro estaba loco por mamarme las tetas, jaja. Y bueno, una noche que estaba sola en la cama con la cría, entró mi suegro a la habitación y yo le dije, sobresaltada: —¿Qué quiere, suegro? Y él me preguntó: —¿Le has dado ya el pecho a la nena? —No, se lo iba a dar ahora, porque debe de tener hambre. —Pues dáselo, que me encanta ver como mama la cría. —A Paquí (mi suegra) no le gusta que me mire. —Bueno, pero ahora ella no está. Dame ese gusto, cariño. —Está bien, pero no se me altere, ¡eh! —No estaré tranquilito. Me saqué el pecho y puse a la nena a mamar, mientras mi suegro me miraba entusiasmado, y me ...
... decía: —Tienes unas tetas tremendas, ¡buufff!, como se te han puesto….. —Las tengo muy hinchadas y me duelen, si no me saca la leche la cría. —Es que tienes mucha. Podrías alimentar a gemelas, jaja, una en cada teta. —Es verdad. La nena se cansa de chupar y no me las vacía del todo. —Si quieres, yo te puedo ayudar con eso. —¿Con qué? —le pregunté ingenuamente. —A sacarte la leche, para que no te duelan. —Eso no estaría bien. Usted es mi suegro. —Bueno, pero si no está el tonto de mi hijo, que se está perdiendo este espectáculo, yo puedo hacerlo. —No sé si estará bien eso. No puede saberlo nadie. —No, claro que no, no nos conviene a ninguno de los dos —me dijo él, para convencerme. —Está bien, la nena ya se cansó de chupar y todavía me queda bastante en este pecho. Yo tenía las tetas al aire, teniendo esta conversación con mi suegro, y él se puso en la cama para empezar a chupar el pezón y sacarme la leche que faltaba. Lo hacía con tanto entusiasmo que sus succiones empezaron a darme gusto, porque encima me manoseaba el otro pecho mientras lo hacía, acabando por ponerme cachonda perdida, derramando mi leche en su boca mientras se mojaba mi chocho y me entraba una picazón que me indicaba las ganas de polla que tenía, de lo que él se dio perfecta cuenta y no quiso desaprovechar el momento. —Te está gustando, ¡eh? —me decía. —¡Ay, si! Que pena que mi marido no esté aquí. —Pero estoy yo, que te puedo dar una buena follada para que te ...