1. La oportunidad hace al ladrón


    Fecha: 06/11/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Rosa rosaesp, Fuente: CuentoRelatos

    Cuando volví del campamento, no corté con mi novio, pero me guardé muy mucho de contarle nada. Para mi había quedado claro que el sexo es una cosa y los sentimientos, pero quizás a él no le quedara tan claro. Pero vayamos a la historia.
    
    Era ya finales de agosto y nos habíamos juntado unas parejas para celebrar el cumpleaños de una amiga.
    
    Yo me había puesto una minifalda y un top blanco que encantaban a mi novio y unos botines de nylon negro. Todo era muy ajustado y había tenido que renunciar al sujetador para poder embutir mis pechos en el sucinto top. En cuanto a la minifalda, había tenido que ponerme un tanga para impedir la incomodidad de las costuras. Y llegó la hora de la fiesta. Nos juntamos en un pub de una de las zonas típicas de copas en Madrid. Pasaban las horas y mi novio no hacía más que beber y beber. Ya era casi el final de la fiesta y solo quedábamos otra pareja y nosotros. Yo tenía un cabreo enorme porque mi novio tenía una borrachera que no se tenía en pie.
    
    La otra pareja le vio tan mal que decidieron llevarle al hospital para hacerle pasar la “mona”. Yo estaba muy, muy enfadada pues me había jodido la noche. Así que les dije que se lo llevaran, que ya me encargaría de volver a casa por mi cuenta. Ellos insistieron, pero yo dije que no se molestaran. Al final, se fueron y me dejaron sentada allí, con mis piernas cruzadas, ofreciendo una buena visión de mis muslos al personal. Yo estaba cabreadísima y en ese momento me puse a pensar en el polvazo ...
    ... que había echado en Granada. “Si los tuviera aquí -pensaba–se iba a enterar ese gilipollas”.
    
    –Do you want to dance with me, honey?
    
    Una voz me sacó de mis pensamientos. Mire al que me hablaba. Un muchacho de color, alto, fuerte y extranjero me estaba invitando a bailar. Me puse a pensar rápidamente en Granada, mi novio… Acepté de inmediato. Así conocí a Jonah, sargento de los Marines de los EEUU que acababa de ser destinado a la embajada de su país en Madrid. Bailamos un poco y luego me invitó a una copa y me habló de él, aunque yo no entendía muy bien el inglés, pero poco a poco íbamos intimando y terminamos riéndonos de la mezcla spaninglish en la que habíamos terminado hablando.
    
    En esto, pusieron un disco de música lenta. Jonah me cogió de la mano y me sacó a la pista a bailar. Me agarró de la cintura y yo a él de los hombros y comenzamos. La verdad, yo ya había cogido el punto con las copas y eso de hacérmelo con un negro, me empezaba a mojar el tanga de una manera bestial. Así que poco a poco, mis movimientos empezaron a ser más insinuantes, y él debió de darse cuenta porque los suyos también se hicieron más insinuantes.
    
    Finalmente, sus manos se deslizaron de mi cintura a mis nalgas y comenzó a amasarlas con suavidad al principio y con firmeza más delante. Incluso, cuando nuestro baile nos llevaba a zona más oscura de la sala, con una mano me levantaba el borde de la falda y con la otra exploraba mis ya húmedas interioridades.
    
    En uno de los movimientos del ...
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