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La oportunidad hace al ladrón
Fecha: 06/11/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Rosa rosaesp, Fuente: CuentoRelatos
... baile, Jonah se soltó de mí y con un brazo me giró quedando yo de espaldas a él. Restregaba su paquete por mi culo y sentía algo muy, muy duro recorriendo la raja de mis nalgas. Mientras comenzó a recorrer mis tetas, las cuales habían sobrepasado ya el punto máximo de endurecimiento. Estaba calentísima y ya lo único que quería era ser penetrada. Jonah me llevó poco a poco hasta el pasillo que llevaba hasta los lavabos, que estaba a oscuras. Comenzó a besarme lujuriosamente, entrelazando nuestras lenguas. De un golpe subió mi top hasta el cuello y dejo mis tetas desnudas, agarró cada una con una mano y comenzó a estrujarlas con suavidad, pero con firmeza. También me masajeaba los pezones. Yo estaba en la gloria, esperando que me entrara de una vez, como fuera. Por fin, dejo de tocarme los pechos, pero sin dejar de besarme, bajó sus manos hasta mi minifalda y de un golpe, me la subió de golpe hasta la cintura. Allí estaba yo, desnuda en el pasillo de un pub, desnuda, besándome con un desconocido y yo no sentía ni el menor atisbo de vergüenza. Jonah, deslizó su mano entre mi pubis y el tanga y paró su dedo en mi clítoris. Comenzó a masajearlo lentamente, en un movimiento que me llevaba a la locura y casi hacía que me deshidratara por mi vagina. Yo me estaba volviendo casi loca, pero él continuaba lentamente. Finalmente, me separé de él, con tanta brusquedad que su reloj quedó enganchado en mi tanga y al girarme, me la arrancó. A mí no me importaba, así que le empuje ...
... contra la pared, y colocándome en cuclillas, le bajé la bragueta, metí la mano en su slip y saque su pene. Jonah hacia honor al tópico. Era un pene larguísimo, pero no era grueso, asemejaba a una serpiente. Pero yo no me detuve en buscar similitudes. De un golpe me lo metí en la boca. Lo metía y lo sacaba, a veces casi hasta tocarme la campanilla y provocarme arcadas. Le daba unos buenos repasos con la lengua. También me la sacaba de la boca y en su lugar, me metía uno de sus huevos, mientras le pajeaba con la mano. Jonah gemía y gemía y yo solo esperaba que vaciara sus pelotas en mi garganta. Por fin, Jonah gimió un poco y me ordenó que parara. Como yo no lo hacía y continuaba dándole unos lametazos que habrían derretido a cualquiera, Jonah me agarró del pelo y me levantó. Yo estaba casi sollozando y la única frase en ingles que me salía era: –Please, fuck me, fuck me…! Jonah sonrió y agarrándome por la cintura me empujó hasta el servicio de caballeros. Entramos y para mi suerte estaba vacío, aunque a mí en ese momento, con lo cachonda que estaba no me hubiese importado entrar en un estadio llenó de gente. Jonah abrió una de las cabinas, y, bajando la tapa, se sentó en ella. Luego, metió la mano en su bolsillo y sacó un preservativo y abriendolo, comenzó a ponérselo con una lentitud que a mí se me antojaba casi sádica. Yo cogí mi top y mi falda, me las quité y las tiré por ahí, quedándome solo con mis botines. Notaba los regueros de flujo que me bajaban por los ...