-
El masaje a Ivana, mi amiga checa
Fecha: 28/10/2025, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Letras Indecentes, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Luego de tanto tiempo sin siquiera recordarlo, escribo esto como una forma de purgar mis incontables pecados de juventud e inmadurez. Esta es una de las experiencias más culposas y placenteras que he tenido. Corría enero de 2013 y el frio de Kamloops calaba los huesos afuera. Yo que por ese entonces tenía unos 30 años, estaba en la habitación que la empresa en que trabajábamos mi esposa y yo nos había provisto, la que estaba dentro de esa residencia de trabajadores. Eran las 6 de la tarde y había llegado hacía un rato de trabajar, me había dado una ducha para sacarme el sudor y el peso del día, y me dispuse a revisar emails, Facebook, MSN y algunos videos para adultos que me habían quedado pendientes hacía unos días. Mi esposa trabajaba a esa hora y en verdad daba un poco lo mismo en ese tiempo, pues nuestra crisis nos hacía casi invisibles a los ojos del otro si estábamos en el mismo lugar. De hecho, nuestras camas estaban separadas por ese entonces. Mientras revisaba en el computador los videos que en ese tiempo trataban sobre castings y tríos, una pestaña de chat de Facebook se abrió con las palabras “Hí, how are you?”. Era Ivana, una colega checa, amiga mía y de mi esposa, que vivía en el mismo edificio. Nos llevábamos bien. Me inspiraba ternura, pero debo reconocer que su rechonchita, rosada y risueña forma me atraían de alguna manera, a tal punto que algunas de las protagonistas de los videos que veía poco a poco fueron siendo cada vez más similares a Ivana, ...
... mientras nuestro chat se llenaba de cordialidad, de comentarios sobre lo cansadora de la jornada y de lo aburrida que parecía estar el resto de la tarde. A medida que los videos iban subiendo su tono mi excitación secreta se volvía más dura y húmeda, al punto de tener que estirarme en la cama, bajar mi pantalón y bóxer. Ivana me comentaba sobre la tensión que acumulaba en su espalda frecuentemente y yo le aconsejaba sobre ejercicios que podía intentar para disminuir la tensión. Finalmente, ella me preguntó dónde estaba yo y le contesté “In my room”, seguido de un “jajajajajaa we are very close… Im passing by your door right now”. La puerta de la habitación sonó con un leve “toc toc”, miré asustado hacia ella subiéndome la ropa. Si bien Ivana estaba afuera, los nervios y la vergüenza de ser descubierto me hicieron vestirme muy rápido y que mi erección se bajara notoriamente. Al abrir la puerta la vi ahí, como siempre sonriente, de mediana estatura y contextura, con todo bien puesto, vestida con su pantalón deportivo gris y su chaleco violeta. La cara de Ivana era una ternura por esos años, blanca, redondita, con mariposas en las mejillas, labios delgados, ojos grandes y azules que se escondían detrás de sus gruesos anteojos, que se enmarcaban en esa media melena rubia. La invité a pasar y ella accedió dudando, pensando que mi esposa se encontraba en la habitación. Cuando le aclaré que no estaba y que posiblemente llegaría tarde en la noche, se tranquilizó y se sentó en la cama ...