1. El masaje a Ivana, mi amiga checa


    Fecha: 28/10/2025, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Letras Indecentes, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... espalda y le pedí que se quitara su sostén, dejando la sudadera puesta. Cuando ella lo hizo me avisó con un dulce “ok, done”. 
    Al darme vuelta, le pedí que se acostara en el piso boca abajo y que acomodara sus brazos y cabeza lo mejor posible para no provocar más tensión. Ella lo hizo con una expresión de quien va a dormir una placentera siesta y yo comencé con mi labor. Por debajo de su sudadera comencé a presionar de manera paulatina y constante alrededor de su columna vertebral, haciendo énfasis en su lumbar y omóplatos que eran las zonas que presentaban mayor tensión. Su piel era extremadamente blanca, tersa y suave, lo que hacía que el masaje también fuese placentero a mis manos. Su espalda era mucho más pequeña y firme que la de mi esposa, y su aroma dulce hacían que mi respiración se agitara y mi excitación que hacía poco se había acallado, resurgiera. A esa altura su sudadera comenzaba a ser un estorbo, por lo que le pregunté si le molestaba sacarla. Ella no tuvo problema y en la misma posición que se encontraba retiró de forma maestra la prenda, dejando su espalda completamente desnuda. 
    No sé si era por la calefacción central del edificio o lo que estaba pasando en ese momento, pero el calor me forzaba a retirar mi sudadera también. Ella no lo vio, pero estoy seguro que lo percibió de alguna manera, pues una pequeña risa pícara escapó de sus labios. Sin hacer caso a ello, continué con mi masaje. Mientras ella se quejaba cada vez menos con la presión de mis manos, ...
    ... me fue preguntando como hacerlo con la tensión que acumulaba en las piernas, a lo que contesté con un “May I touch your legs?” Ella no contestó con su voz sino que comenzó a bajar su pantalón deportivo en la posición en que se encontraba. Le ayudé a terminar esa tarea, mirando sus firmes y blancas piernas, y sus pantaletas celestes con pequeños y espaciados lunares azules que se entrometían entre sus glúteos, dejando ver un fondo oscuro y levemente rosado. 
    El masaje que comencé a hacer a sus piernas ya no tenía la concentración y objetividad del masaje en su espalda. No podía apartar mi vista de su rosado culo y luego de pasar mis manos por ambas piernas de forma completa, le pedí que llevara su cola hacia arriba, apoyando sus rodillas, brazos y cabeza en el piso. No sé si Ivana se daba cuenta de mis intenciones, pero obedeció a mi indicación casi instantáneamente. Siempre detrás de ella presionaba con mi puño la parte posterior de sus muslos hasta sus glúteos. Los gemidos de Ivana se empezaron a tornar cada vez más profundos. Sabía que yo me encontraba detrás de ella y tenía su cuerpo a mi merced. El masaje poco a poco fue mutando de objetivo a abrir sus glúteos y con ello todo lo que estos circundaban. Las características del masaje hicieron rápidamente que sus pantaletas estorbaran por lo que sin decir nada, solo las bajé. Al hacerlo, noté un brillo entre sus piernas y pude notar que Ivana se encontraba completamente mojada, desbordándose con una larga gota por la parte ...