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El masaje a Ivana, mi amiga checa
Fecha: 28/10/2025, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Letras Indecentes, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... de mi esposa. Miraba a todos lados como buscando algo y vio mi computador a medio abrir “What were you doing in your laptop?” Le contesté que revisaba emails y facebook, aunque algo en mi cara o el aroma de la habitación me delataba, pues sonrió de manera pícara. Rápidamente, la conversación giró hacia la tensión de su espalda, la que al tacto se notaba grave. Se notaba que ella nunca había tenido una postura correcta y eso le había ido deformando la espalda alta, afectando el resto de ella. Le indiqué que se pusiera de pie y me dejara examinar su espalda. Desde el primer contacto de mis manos y su espalda, su fluidez al hablar se interrumpió, respondiendo a mis preguntas sobre sus hábitos de postura y rutina diaria, con meros monosílabos y onomatopeyas. Si bien, nunca he sido masajista profesional, conozco la estructura de la columna y sé cuándo una espalda necesita movilidad. Mi diagnóstico era claro, Ivana necesitaba movilizar su espalda y/o tener una sesión de masaje profunda. Le propuse que juntos realizáramos un ejercicio que nos ayudaría a ambos: ponernos a cuatro patas en el piso y mover nuestra columna de forma circular y suave. Ella accedió, aunque su risa nerviosa denotó su genuina desconfianza con tan particular ejercicio. Al ponerse en cuatro patas, de lado al lugar en que yo ya me encontraba en dicha posición, ella me miró y empezó a imitar mis movimientos circulares, aunque con cierta timidez. De a poco, se fue dando cuenta que el particular ejercicios le ...
... ayudaba a soltar algunas tensiones. Le recordé que debía respirar profundo a la vez que se movía. Yo dejé de hacer el ejercicio para ver como Ivana movía su columna, procurando corregir algunos movimientos bruscos que torpemente hacía mi amiga. Fue inevitable no mirar sus muslos perpendiculares al piso y su cola parándose y encogiéndose al ritmo de los movimientos circulares. En verdad Ivana no tenía una cola espectacular ni mucho menos, pero en esa posición se veía más que apetecible. Al concentrar mi atención en esa zona me di cuenta de un bloqueo existente en su zona lumbar, por lo que le indiqué que llevara sus glúteos a los pies y dejara su tronco descansar sobre sus piernas, la llamada “posición del niño”. Ella obediente se puso en dicha posición, dejando sus brazos y manos al costado y yo presioné dicha zona, primero con mis dedos, vértebra por vértebra, y luego con mis palmas en sus caderas y omóplatos presioné y abrí en diagonal la totalidad de su espalda. El quejido no se dejó esperar. Pregunté a Ivana si le dolía lo que estaba haciendo y ella contestó con voz de sueño “Not at all… It feels so good”, a lo que contesté que si quería podía profundizar un poco con el masaje, pero para eso ella debía sacarse por lo menos el chaleco. Ella confiada por cómo había guiado la primera parte del masaje, accedió, quedando con una sudadera gris, que hacía juego a sus pantalones deportivos y debajo unos sostenes deportivos que se entreveían rosados. Me di la vuelta, dándole la ...