1. FANTASIA DE SECUESTRO CRUEL FEMDOM. PARTE 1.


    Fecha: 04/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: sumisso22, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... que siento por ella, sigue siendo una figura influyente en nuestras vidas. La casa parece encogerse a su alrededor, y la atmósfera se vuelve opresiva y sofocante. Y, a la vez, no paro de observarla, sintiendo un temor que me excita.
    Su vestimenta es típica de ama de casa, pero a la vez muy peculiar. Siempre va con su bata gruesa de felpa anudada a la cintura y cerrada por un cordón. Debajo de su bata se ven sus medias oscuras y unas sandalias planas llenas de tiras que rodean sus pies enfundados en las medias. A la vez, me excita que ella lleve ligueros negros sujetando sus medias. ¿Cómo lo sé? Porque a veces se remanga la bata, permitiendo que los observe. Parece hacerlo a propósito para provocarme. Yo me quedo embobado mirando sus medias, ligueros y parte de sus bragas, donde se ve un coño completamente peludo. Esto me da repugnancia y, a la vez, excitación.
    
    Sin duda, su mayor extrañeza son sus guantes de goma largos. Doña Isabel tiene una obsesión peculiar: siempre lleva guantes largos de goma enfundados en sus manos o  el bolsillo de su bata, siempre tiene un par de guantes de goma, dispuesta a enfundárselos en cualquier momento. Tiene una fobia extraña a tocar objetos con las manos desnudas y siempre utiliza esos guantes, que tienen un aspecto sucio y maloliente. Cuando mi madre sirve las tazas de café, Doña Isabel saca un guante largo de goma sucio y se lo enfunda en la mano para agarrar la taza. Estos guantes me producen miedo mientras se los enfunda y me mira ...
    ... fijamente con cara de odio.
    El odio que siento hacia ella también ella lo siente hacia mí; siempre dice que soy un joven maleducado sin modales. Su voz, grave y autoritaria, resuena en mi mente, recordándome constantemente su desaprobación y su poder sobre mi madre.
    Cada vez que la veo, su presencia me provoca una sensación de asfixia. Su forma de moverse, lenta y deliberada, como si cada paso fuera una amenaza silenciosa, me pone los nervios de punta. Sus ojos, siempre vigilantes y calculadores, parecen escudriñar cada rincón de mi ser, buscando alguna debilidad que explotar. Su voz, grave y autoritaria, resuena en mi mente, recordándome constantemente su desaprobación y su poder sobre mi madre. La tensión en el aire es palpable, y cada encuentro con ella se convierte en una prueba de resistencia.
    
    Recuerdo cómo doña Isabel  me recriminaba constantemente que soy un joven desobediente que necesita educación. Cuando se sube su bata y muestra sus medias, bragas y ligueros, y me quedo fijamente mirando sus piernas, especialmente cuando mi madre no está presente, es cuando me recrimina frases que me asustan: "Eres un pervertido, me he fijado en cómo me miras. A los pervertidos se les castiga duramente". En otra ocasión, cuando ya se marchaba a su casa, mi madre me dijo que acompañara a Doña Isabel hasta su casa. Aunque estaba al lado, había anochecido y el barrio era demasiado oscuro. A regañadientes, obedecí a mi madre. Hice la broma de "No creo que la vayan a violar" y me reí. ...
«1234...8»