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ATENTO Y CARIÑOSO
Fecha: 14/01/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Con mis rodillas a cada lado de su torso, prácticamente sobre el cuello, ella levantaba la cabeza intermitentemente para mamar unos segundos y volvía a recostarse en la almohada. Así varios minutos, hasta que me venía, eyaculando totalmente en su bella boca, abierta al máximo con la lengüita afuera, tragando todo con la mayor complacencia. Luego nos besábamos, haciéndome saborear mi propio semen, que a ella tanto le gustaba. Así era cada vez que cogíamos: me pedía que le acabara en la boca. Por supuesto, no solamente la complacía, sino que le correspondía con mi boca en su concha al momento de su propio orgasmo…, que eran varios, mucho antes del mío… En verdad, aunque exprese bastante atractivos siendo varón, viendo y sintiendo como gozan las mujeres…, me hubiera gustado ser nena… ¡Jajaja! ¡Ya es tarde! No fue sencillo…, tenerla en ese estado…, estuve insistiendo casi tres semanas. En general, las salidas de compras para el mantenimiento de la casa y mi vida hogareña, cuando así era posible, lo realizaba Magdalena – Magda para todos -, quien, además, se ocupaba diariamente no sólo del abastecimiento, sino de la limpieza y orden. Algo… de lo cual yo no me destacaba especialmente. Un día, en que ella no pudo venir por tener que ocuparse de algunos trámites para la pensión de su mamá, dado que su padre había fallecido algunas semanas atrás, salí yo a realizar algunas compras mínimas para mi frugal “mantenimiento”, dado que no era, ni nunca fui, demasiado goloso. Ocurrió ...
... que uno de mis destinos, fue la verdulería que está a la vuelta de la esquina de mi casa, no más de 150 metros de la misma. ¡Sorpresa! Me pregunté por qué no se me había ocurrido venir antes… El negocio está atendido, por lo menos en ese momento, por dos “criaturas” descendidas directamente del paraíso…, más una que, directamente, todavía estaba allí. Efectivamente. Por la razón que sea, las ninfas presentes, ocupadas en la atención al cliente, eran dos… más una… Sí, dos gráciles señoritas de alrededor de 20-22 años, más una “niña”, de rostro de 11-12 años…, y cuerpo de 25… ¡Dios! ¿Cuánto hace que me pierdo esto? -¿Qué desea el señor? – Fue la morena quien me preguntó. La morocha y la niña, estaban con una clienta… Hago la salvedad…; la morena…, justamente lo era: la piel de un canela oscuro pero brillante; la morocha…, piel como la nieve…; la niña un canela claro…, casi como una de nuestras típicas criollas…, probablemente hija de la morena. ¡Las tres hermosas! Me costó casi un minuto acordarme de lo que carajo quería comprar… ¡la espectacular hembra me quitó la memoria y las palabras! En fin…, compré un montón de cosas que no tenía ni la menor idea si me hacían falta…, pero… eso me permitió vislumbrar las hermosas tetas que el generoso escote ofrecía cada vez que se agachaba para recoger algún producto… Supongo…, supongo digo -bien pensante-, que ese escote lo tendría porque a la verdulería no irían demasiados clientes varones… Y, bueno…, es un clásico: más que ...