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Mi gorda es muy puta
Fecha: 23/01/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: Egon, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Mi gorda es muy puta. Visitando los cines. Un día cualquiera, sentí nostalgia de mis aventuras juveniles con la Patita en los cines. Se lo sugerí a la Perrita, sin dar razones, y aceptó de buena gana. Aparentemente era algo nuevo para ella. Nos encaminamos a uno medio raspa, que consideré apto para mis oscuros propósitos. ¡Era enorme! Con dos pisos, una platea y un segundo piso. Decidí que el segundo piso sería mejor, recordando aquella vieja prohibición a las jóvenes: “No dejes que te lleve hasta arriba, ahí es para sinvergüenzas. Subimos hasta por la mitad para observar como era el ambiente. Vestía una ropa habitual, de la de diario. Entrando no vimos nada especial. Notamos un cierto movimiento casi hasta arriba. Ya ambientados a la penumbra, confirmamos que había actividad en las últimas hileras. Con cierto cuidado, subimos hasta cerca del movimiento. Al sentarnos, en seguida se sentó un joven junto a ella, sin dudar le empezó a meter mano. Yo era transparente. Ella sorprendida, con la mirada al frente. Al inicio evaluando. Poco después, se tranquilizó y comenzó a gozar, facilitando la manoseada y agarrando vergas. Muy poco después, ya le habían metido mano por todos lados, sin dudar, se terminó de abrir la blusa, con la vista fija al frente. Como pensando que hacer. Poco después se quitó los calzones, se subió la falda, y abrió las piernas. ¡Ofrecida la niña! Creo que el primer joven se vino, porque se salió y otro se puso en su lugar. Y otro y otro. Ella se ...
... veía feliz. Por el décimo jinete, decidió salir. Medio lo comentamos después, no era necesario analizarlo, había sido diferente, emocionante y estaba muy contenta. ¡Cuenta que ya tenía muy poca vergüenza! ya había perreado en varios lugares. No teníamos dudas ¡era puta! Segunda visita Regresamos unas semanas después, ya sabiendo como era, íbamos preparados. Se puso una faldita elástica, que se quedaba donde la pusiera, ya habíamos experimentado a usarla en varias alturas, desde poco arriba de las rodillas, hasta enseñar los calzones. Una blusita sencilla, fácil de abrir. Y sin ropa interior. Sin dudar, nos encaminamos al segundo piso. Antes de entrar a la sala, le subí la falda al borde de las nalgas y se desabotonó la blusa. Entró como si fuera sola, yo iba algo atrás, siguiéndola, como el macho olfateando la hembra en celo. Escogió un buen lugar, casi hasta arriba. Más tardó en sentar que ya tenía un güey de cada lado metiéndole mano. En pocos segundos, ya estaba con el peludo y las tetas de fuera. La falda y la blusa eran adorno. De piernas abiertas era un cachondeo sin vergüenza. Su expresión era de total satisfacción agarrando y pajueleando una verga en cada mano. Pasaron esos dos cuando para mi sorpresa, en el siguiente ¡Se inclinó de lado para mamario! Y algo después (Seguro después de recibir la leche) Se volteó para mamar al otro. Todos alrededor la vieron y se formaron dos hileras para ponerle los palos listos. ¡Y se los comió todos! Chupó unos catorce o más ...