1. La Confusión que Encendió Todo


    Fecha: 18/02/2026, Categorías: Transexuales Tus Relatos Autor: EntreLineas, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X


    Soy Arian, y de cariño me llaman Ari, hay algo en mí que nadie conoce. Soy un hombre de veinte años, estudiante de psicología, con un rostro angelical que engaña a cualquiera. Mido apenas 1.50 metros, tengo un cuerpo femenino con caderas anchas, cintura pequeña, nalgas grandes y redondas, piernas torneadas y pies diminutos que siempre pinto de rojo, aunque me aseguro de que nadie lo note ya que siempre paro con medias. Mis senos son pequeños pero firmes, y mi piel es delicada y muy blanca. Me cuido con cremas humectantes todo el cuerpo y llevo un tratamiento hormonal en secreto. En la intimidad de mi habitación, me visto de mujer ya que en todo este tiempo me he hecho una colección de lencería, batas babydoll y más cositas de chica. Mi madre tiene una bodega en casa donde vende varios productos, y ahí fue donde todo comenzó.
    Cierto día, un joven se ofreció a ayudar a mi mamá a cargar unas cosas para su bodega. Entró a mi casa cargando un saco de azúcar y otros productos. Era alto, medía aproximadamente 1.89 metros, corpulento, moreno y se veía claramente que hacía ejercicio. Se sorprendió al verme, ya que en ese momento llevaba puesto un shorts pequeño que resaltaba mis piernas torneadas y mi trasero grande y redondo. Me asusté, pero él me confundió con una chica. 
    -Buenos días señorita en donde dejo estas cosas
    Me puse rojo de la vergüenza, hasta que mi madre llegó y le indicó dónde colocar las cosas. Y me indico pagarle.
    -Arián Hijo, por favor le puedes pagar, coge de ...
    ... la caja chica, mientras mi madre se quedó ordenando las cosas en la bodega, y este chico y yo fuimos a la sala, donde tenía la tarea de pagarle.
    Estaba muy nervioso por lo grande que era este chico.
    Disculpa creí que eras una chica.  Yo: No te preocupes le respondi en tono molesto. Pero yo en el fondo me sentí excitado por la confusión.
    Es que vestida así te veías muy hermosa, tienes bonitas piernas… dijo con una sonrisa.
    Yo lo miré molesto y fui cortante.
    Cuando le pague note que tenía manos gruesas y enormes y era muy grande apenas le llegaba al pecho.
    Pasó una semana de aquel incidente, cuando me dirigía a mi casa después de un día agotador en la universidad cuando estaba en el paradero escuche mi nombre. Era el estibador del otro día, quien venía en una moto. «¿Te llevo a tu casa o por lo menos te acerco?», preguntó.
    «No, gracias,» respondí rápidamente.
    «Déjame disculparme, no quería ofenderte al decirte esas cosas, pero…», insistió.
    «No te preocupes, ya pasó,» respondí con firmeza, aunque mi corazón latía con fuerza.
    «¿Te puedo ver otro día?» preguntó con esperanza.
    «No, déjalo así,» respondí mientras subía al autobús.
    Mientras me alejaba, miré por la ventana hacia donde estaba ese chico. Pude notar que era muy corpulento.
    Una semana después, mientras regresaba de la universidad, decidí ir al centro comercial. Para mi sorpresa, me encontré nuevamente con Ismael. «Hola, Arian, ¿cómo estás? ¿Te invito un helado?» preguntó con una sonrisa encantadora.
    «Aishh ...
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