-
La Confusión que Encendió Todo
Fecha: 18/02/2026, Categorías: Transexuales Tus Relatos Autor: EntreLineas, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... anticipación. «Claro, ¿o tienes miedo?» desafió con una sonrisa pícara. Sonreí con ese aire orgulloso que usaba cuando quería protegerme. —No tengo miedo. «Está bien, pero solo un rato,» respondí, aunque sabía que quería más que eso. «Pero antes, déjame llamar a casa para avisar que voy a tardar.» «Bueno,» aceptó, y mientras hacía la llamada, sentí una mezcla de emoción y nerviosismo. Cuando regresé, él ya tenía el casco listo para mí. —Pensé que dirías que no —comentó. —Te dije que no tengo miedo. Una vez listos, subí a la moto y no dudé en abrazarlo, sintiendo ese aroma de hombre que me excitaba tanto. Mi culo comenzó a cosquillear. Lo tomé de la cintura y, de vez en cuando, bajaba mis manos hasta su entrepierna, sintiendo cómo su verga se ponía cada vez más dura. —Hoy no te estás quejando de la velocidad —dijo mientras arrancaba. —Hoy estoy preparada. —¿Para qué? Apoyé la mejilla en su espalda. —Para no caerme. —O para no soltarme. No respondí. Solo apreté un poco más los brazos alrededor de su cintura. Cuando llegamos, me quedé un segundo mirando el edificio. —¿Vives aquí? —Sí. Ven. Ismael me mostró su apartamento, que estaba muy bien arreglado. —Ponte cómodo —dijo—. Abre la refri y tomate algo mientras me doy una ducha rápida. —¿Puedo bañarme después? —pregunté, intentando que mi voz no temblara. Me miró de una forma distinta. «Sí, pero si quieres, podemos ducharnos juntos. Es grande, ven mira,» respondió, mostrando una ducha espaciosa. No ...
... sé de dónde saqué el valor, pero ya estaba hecho, era mi oportunidad para ver lo que me había hecho soñar todas esas noches. —¿Ah sí? —respondí con fingida calma. La ducha era amplia, con paredes de vidrio. Me quedé de pie junto a él, demasiado cerca. Podía sentir su respiración. —¿Te incomoda la idea? —preguntó, bajando un poco la voz. Lo miré desde abajo, con esa mezcla de timidez y desafío que no sabía controlar. —No me incomoda… me sorprende que seas tan directo. —Contigo no quiero fingir. Silencio. Mi corazón latía fuerte. Podía oírlo. —Ismael… —¿Sí? —No quiero que pienses que soy fácil. Su expresión se suavizó. —No lo pienso. —Entonces… no corras. Se inclinó apenas, lo suficiente para que su frente casi rozara la mía. —No estoy corriendo. Estoy caminando hacia ti. Sentí un cosquilleo recorrerme entero. Bajé la mirada un instante y luego volví a sostener la suya. —Eres muy seguro. —Y tú muy provocador, aunque finjas que no. Me crucé de brazos. —Yo no provoco. Sonrió. —Claro que sí. Mi voz salió más baja. —Tal vez solo contigo. El silencio que siguió ya no era nervioso. Era cargado. Intenso. —¿Nos bañamos? —preguntó finalmente. Respiré hondo. —Si. – Lo dije timidamente. No sabía exactamente qué iba a pasar. Solo sabía que estaba ahí, en su espacio, con el corazón acelerado y la piel sensible a cada centímetro de cercanía. El vapor empezó a llenar el baño. El agua caía tibia, envolviéndonos en una neblina que hacía todo más íntimo, más ...