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La Confusión que Encendió Todo
Fecha: 18/02/2026, Categorías: Transexuales Tus Relatos Autor: EntreLineas, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... cercano. Yo estaba frente a él, desnudo, sintiendo cómo mi piel reaccionaba no solo al agua… sino a su mirada. Ismael tenía un cuerpo firme, bien trabajado, Su verga… era gruesa y cabezona… nunca había visto una en persona, pero esta estaba muy «rica». Ya la quería tener en mi boca y muy adentro de mi culo, tragué saliva, intentando mantener la compostura. Tomé el jabón con manos ligeramente temblorosas. —¿Te jabono? —pregunté, tratando de que mi voz no delatara lo que sentía—. ¿Dónde quieres? «Claro, adelante primero,» respondió con una sonrisa, y comencé a pasarle el jabón por el pecho, sintiendo cómo sus músculos se tensaban bajo mis manos. Mientras hacía esto, su verga comenzó a ponerse dura, creciendo y creciendo hasta alcanzar su máxima extensión. Llegué con el jabón hasta sus zonas púbicas, recorriendo con timidez contenida. Cada centímetro que tocaba me hacía más consciente de mí mismo, de mi respiración, de mi cuerpo reaccionando al suyo. —No tienes que temblar —dijo suavemente. —No estoy temblando. Sonrió. —Un poco. El agua caía sobre nuestros hombros. Yo me acerqué más, lo suficiente para que nuestros cuerpos casi se tocaran por completo. —No quiero que pienses que solo vine por esto —dije en voz baja. Él levantó una mano y la colocó con cuidado en mi cintura. —No lo pienso. Sentí cómo sus dedos se afirmaban suavemente, como si me estuviera sosteniendo más que tocando. —Me gustas, Ari. La forma en que lo dijo me hizo levantar la mirada. No era ...
... solo deseo. Había algo más profundo. —Tú también me gustas —confesé, apenas audible. «Se ha puesto dura…» comenté sin poder evitarlo, sintiendo cómo mi propia excitación aumentaba. «Sí, pero sigue pasando el jabón, que después me toca a mí, ¿dónde quieres?» respondió con voz ronca. «Atrás,» respondí, y continué pasando mis manos por sus huevos y sus alrededores. Esa verga era hermosa, rica, con un olor de macho que me volvía loco. La tomé con ambas manos, sintiendo su calor y su dureza. «¿Te gusta?» preguntó con una sonrisa de satisfacción. «Sí,» respondí honestamente, sintiendo cómo mi propio pene goteaba de excitación. Arrodíllate -ordenó, y cerré el grifo del agua, poniéndome de rodillas para tomar su descomunal penesote en mi boca por primera vez. A pesar de la humedad, se sentía muy caliente, casi quemándome los labios, pero mi deseo era más fuerte y seguí metiéndola en mi boca para saborearla. Quería morderla, pasar mi lengua de abajo hacia arriba, sintiendo esa piel áspera como papel de lija contra mi lengua, estar así toda sumisa me excitaba más. Cuando le tocó a él pasarme el jabón, se detuvo en mis pechos pequeños pero firmes, con pezones erectos que se pusieron aún más duros bajo su toque. Los amasó y los chupó como un poseído, y yo gemí de placer, sintiendo cómo ese contacto me volvía loco. Llegó el momento de pasarme el jabón, lo hizo cadenciosamente, y cuando llegó a mi culo, con una mano abrió mis nalgas y con la otra pasó el jabón. Al llegar a mi agujero, ...