1. Negación - Capítulo 1


    Fecha: 02/04/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Gonza-Neg, Fuente: CuentoRelatos

    ... comprimiera su miembro con mi recto, la ola que desencadenaría me ahogaría. Y no podría salir a flote hasta que él lo hiciera. Porque su cuerpo era como un ancla que me llevaba a lo más profundo, y sólo cuando era liberado de él, yo era libre para flotar y nadar.
    
    Apreté mi esfínter, y el mundo se apagó. Sentí un ronroneo que vino desde su garganta, un sonido gutural, lleno de masculinidad. Tomo mis caderas y empezó el uno-a-uno en el que solo él participaba y yo no era más que un agujero. Me penetraba profundo, haciendo que con cada envestida una llamarada de dolor se irradiaría por mi cuerpo, iniciaba desde una parte profunda dentro de mi vientre, y se extendía como una explosión a las zonas distales de mi cuerpo, culminando en un hormigueo en mis dedos y pies.
    
    Penetraba duro, su pene invadía todo de mí, él lo tomaba todo, Desde lo profundo la situación estaba bajo su control, excepto en mi mente. Sus movimiento eran fluidos, y sin embargo, había rudeza en como lo hacía, movimiento flexibles y a la vez rígidos, nunca entendí bien como lo conseguía. Seguía en ese juego del meter y sacar. Y en mi interior el fuego seguía extendiéndose. La habitación se llenaba sólo con el sonido de su respiración fuerte, y el sonido de su cuerpo chocando con el mío. Perdí la noción del tiempo, y minutos, eterno minutos más tarde, su respiración se agitó, y sus movimientos se hicieron frenéticos en mi cola. Y su penetración se hizo más profunda, cómo si no fuera suficiente.
    
    Y todo su ...
    ... cuerpo se tensó, jadeaba y pude sentir como llegaba al clímax, y eyaculaba. Y la presión de sus manos en mis caderas se agudizó, igual que todo en su cuerpo. Y yo agradecí a Dios, por haber sobrevivido a otro encuentro. Estoy exagerando, lo sé.
    
    Espero unos segundos a mi interior, dejando que su respiración volviera a la normalidad, y su pene se volvió flácido en mí. Se retiró y sentí que la invasión culminaba. Me mantuve en mi posición, sentía todo mi cuerpo con calambres y la verdad me sentí agotado. Miré la hora eran las dos con cuarenta y cinco minutos. El tiempo voló.
    
    A mi espalda sentí como se arreglaba - ya se marcha - pensé. Recogió su ropa del suelo y el sonido metálico del cinturón me confirmó lo que sospeché. Me moví, y un dolor se irradio por todo mi cuerpo. Me volví para hablarle, por segunda vez está noche, la primera fue para decir un parco “Buenas noches”.
    
    - Elimina eso – Me ordenó, indicando el preservativo usado sobre el otro velador – Cuando lo hagas, arréglate y vístete putito, y luego te largas – me dijo, dándome una de esas miradas suyas, llenas de sincero asco a las que me había acostumbrado – Tu dinero estará en tu cuenta en cuanto llegues a casa. Adiós.
    
    Asentí.
    
    Y no me moví hasta que se hubo retirado, una vez cometí la torpeza de circular en el mismo ambiente en el que él se encontraba, y no fue buena idea. Sobé mi trasero, mientras me dirigí a tomar el preservativo usado para desecharlo. Lo tomé de una punta con asco y reverencia, la ...