-
La historia de Claudia (6)
Fecha: 03/04/2019, Categorías: Grandes Series, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
La temperatura ambiente no era demasiado baja, pero sí lo suficiente como para que la joven se sintiera aterida. -¡Aayyy, por favor, señora! ¿Qué está haciendo? ¡Tengo frío! –se atrevió a protestar. -Estoy bañándote como se baña a los animales. Y no sigas ladrando porque te doy con el rebenque –contestó Blanca impertérrita, y siguió lanzándole el chorro de agua por todo el cuerpo mientras Claudia, por temor, adoptaba todas las posiciones que la señora le iba ordenando para lavarla por todas partes. La enjabonó y por último volvió a usar la manguera para enjuagarla. Más tarde, mientras almorzaba teniendo a Claudia vestida de sirvienta y de pie a su lado, con las piernas juntas, la cabeza gacha, las manos atrás y atenta a sus órdenes, le dijo: -Cuando termine de comer me acostaré a dormir la siesta y vos, mientras tanto, agarrás una hoja de la agenda que tengo en la mesita del teléfono y me hacés una lista de toda tu ropa. A partir de ahora te voy a llamar cada noche para ordenarte cómo te vas a vestir al día siguiente. ¿Entendido? -Sí señora. –contestó Claudia dándose cuenta de que Blanca iba a reducirle cada vez más sus márgenes de libertad y decisión propia, pero ya no había vuelta atrás para ella. -Gozaste conmigo en la cama, ¿eh, mocosa? –le dijo la señora de pronto. Claudia se puso colorada, tragó saliva y contestó: -Sí, señora, gocé. -A partir ahora olvidate de los hombres, Claudia. Te voy a usar yo y toda mujer a la que yo decida ...
... prestarte, pero ya no habrá hombres. -¿Debo hacerme lesbiana, señora? -No me interesa lo que sientas o te guste. Sólo me importa que ya no estés con ningún hombre. -¿Puedo preguntarle algo, señora? –se arriesgó la joven, y Blanca la autorizó. -¿Por qué no quiere que esté con hombres? No creo que sea por celos ya que no le importará entregarme a otras mujeres. -Acertaste. No son celos, por supuesto. Es que veo a las otras mujeres como una prolongación de mi misma en mi autoridad sobre vos. Los hombres son otra cosa, algo ajeno. -Entiendo, señora. –dijo Claudia. -Y a propósito. –siguió Blanca. –Sabés que te voy a prestar a Inés, pero todavía no sé qué día será, así que el lunes cuando salís de la radio te vas a la veterinaria donde estuvimos hoy. -¿Puedo preguntarle algo, señora? -Adelante. –concedió Blanca. -¿Qué tengo que hacer en la veterinaria? -Supongo que te acordás de la vendedora. -Sí, señora. -Es una sumisa. Quiero que la cazes y arregles todo para traérmela. Mañana antes de que te deje libre y vuelvas a tu casa te voy a dar instrucciones precisas. -Lo que usted diga, señora. -Será una cacería sencilla. Esa presa no te opondrá ninguna resistencia. –Y después de beber el café Blanca le ordenó que la siguiera. -Voy a mostrarte algo. –le dijo y la condujo a través de un pasillo hasta una habitación que usaba como despensa. Abrió la puerta y Claudia se encontró en un cuarto de unos seis metros cuadrados, con estantes en dos de las ...