-
La historia de Claudia (6)
Fecha: 03/04/2019, Categorías: Grandes Series, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... la cocina. Le sirvió un café doble y Blanca le anunció que iban a salir. -¿Puedo preguntarle algo, señora? -Sí ¿qué querés saber? -¿Después de usted me visto yo? -¿Vestirte? –dijo Blanca y agregó con gesto despectivo: -Vos ya estás vestida. Claudia abrió mucho los ojos y en su rostro se dibujó una expresión de susto: -¿Así... así voy a... a salir a la calle?... pareceré una... una sirvienta de... de verdad –tartamudeó. Blanca repitió con voz y cara de tonta las palabras de la joven y dijo después: -¡Sos una sirvienta de verdad, mocosa estúpida! ¡¿O qué pensás?! ¡¿Qué esto es un juego?! -Pero... -¡Pero nada! –le gritó Blanca cruzándole la cara de una cachetada. -¡Arrodillate ya mismo y esperame ahí sin mover ni un dedo! –y sin más se dirigió al dormitorio mientras Claudia se hincaba padeciendo anticipadamente el escarnio que le significaría andar por la calle con ese vestido. "¡Dios mío! ¡¿y si me ve algún conocido?" –pensó angustiada. Por fin salieron. Blanca vestía una blusa de seda color patito, sin mangas, pantalón habano y zapatos marrones de taco alto, con cartera al tono. Claudia caminaba un paso detrás por orden de la señora, mirando al piso y rogando incesantemente que no la viera ningún conocido. A los pocos metros se cruzaron con una vecina. -¡Ay, Blanca, qué bien, ahora tenés mucama!. -La contraté en una agencia de colocaciones para este fin de semana. Se me había acumulado mucha tarea en la casa. –contestó la señora ...
... y tras despedirse de la vecina le hizo una seña a Claudia y ambas reanudaron la caminata durante algunas cuadras hasta una confitería donde se sentaron a una mesa en la vereda. Se les acercó el camarero y Blanca pidió café con leche con un tostado de jamón y queso. -¿Y para usted, señorita? –la consultó el hombre, pero fue Blanca quien contestó por ella. -Tráigale un agua mineral chica. –y cuando el camarero se retiró le dijo: -¿Pensaste que te iba a dejar que elijas lo que querés? Vos ya no elegís nada, mocosa. Metete eso en la cabeza. –y la joven absorbió en silencio la nueva humillación. Minutos después, mientras veía a Blanca comer su tostado con tanta fruición, Claudia sintió un apetito que se le fue acrecentando rápidamente. De pronto Blanca le dijo con una de esas sonrisas que la herían con el filo de la burla: -Tenés cara de hambre, perra. -Sí, señora, tengo hambre. –admitió con la cabeza gacha. Blanca cortó un trozo del tostado y sosteniéndolo entre sus dedos puso la mano al costado de la mesa, unos centímetros debajo del borde, y le dijo: -Comé, mirá qué buena soy. Claudia la miró con expresión de dolorido asombro y Blanca alzó la voz: -¡Comé, te dije, y no vuelvas a mirarme a la cara, perra insolente, porque te cacheteo aquí mismo!. ¡Vamos, comé! La joven sintió que los colores les subían a las mejillas y que el hambre se le había ido de golpe, pero supo que no se trababa de eso sino de obedecer la orden. Sintió que algo se estaba ...