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La historia de Claudia (6)
Fecha: 03/04/2019, Categorías: Grandes Series, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... paredes, desde el piso hasta el techo, donde se veían envases y paquetes de alimentos. El piso era de mosaico verde y las paredes estaban pintadas de un amarillo pálido. Del cielorraso colgaba una lamparita. -Ésta será tu celda. –le dijo Blanca. -¿Mi... mi celda?... -Sí, tu celda. –repitió la señora. –aquí voy a encerrarte con llave como castigo por alguna falta o simplemente cuando me venga en gana. Claudia se imaginó pasando una noche allí encerrada y un escalofrío la estremeció de pies a cabeza. Blanca la sacó de un brazo hacia el pasillo y una vez en el comedor le dijo: -Bueno, me voy a acostar. Vos levantá la mesa, lavá la vajilla y después comés algo en la cocina, donde comen las sirvientas. Cuando termines me hacés la lista de tu ropa y si querés después podés echarte un rato en el sofá cama, pero eso sí, yo voy a dormir hasta las 6 y cuando me levante te quiero lista para servirme. ¿Entendido? -Sí, señora. –contestó Claudia y minutos más tarde, mientras Blanca dormía, estaba comiendo en la cocina luego de haber hecho las labores de sirvienta que la señora le había ordenado. Pensó de pronto en Inés, intrigada y algo inquieta por ignorar la manera en que la peluquera iba a gozarla. "¿Qué cosas le gustarán" -se preguntó. "¿Qué me hará hacer? ¿Me pegará si me niego a hacer algo? ¿Blanca la dejará que me maltrate?"-y súbitamente recordó a la vendedora de la veterinaria. "Blanca dice que es una sumisa... ¿cómo se habrá dado cuenta? ¿y qué me pedirá que ...
... haga para cazarla, como ella dice? Si esa chica se acuerda de mí me va a dar muchísima vergüenza, porque Blanca me humilló delante de ella, me apoyó el collar en el cuello, me preguntó si me gustaban los recipientes como sugiriendo que eran para mí... ¡Ay, Dios mío!" –No quiso seguir pensando y se puso a lavar la vajilla que había usado para comer. Cuando terminó fue al comedor, arrancó una hoja de la agenda que Blanca tenía en la mesita del teléfono y se sentó a la mesa para hacer la lista de toda su ropa usado un bolígrafo que había en la misma agenda. Anotó blusas, remeras, faldas, bermudas, jeans, joggins, pullóveres, dos conjuntos de chaqueta y pollera, uno color crema pálido y el otro azul, y calzado diverso, entre zapatos y zapatillas. "Cada noche me llamará para indicarme qué debo ponerme al día siguiente. Me va a hacer sentir como una nena a la que la viste la mamá. Está haciendo lo que quiere conmigo y quién sabe hasta dónde llegará. Ya me dijo que no tiene límites. Y me tiene agarrada, no hay caso. ¡Qué bien me cogió! ¡Ay, muero por mamar de esas tetas que tiene!... ¿Le gustará eso a Inés?" –y en medio de tal sucesión de pensamientos se quitó el vestido de sirvienta debajo del cual estaba desnuda y se acostó después de poner el despertador a las cinco y media. Se quedó dormida rápidamente y soñó que estaba con Blanca en un pequeño salón con cuatro filas de cinco plateas cada una que eran ocupadas exclusivamente por mujeres de todo tipo y edad. Frente a las ...