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La historia de Claudia (6)
Fecha: 03/04/2019, Categorías: Grandes Series, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... azotado. Claudia gritaba y gritaba aferrada con fuerza a los bordes de la mesa y esos gritos aumentaban la excitación de Blanca. Las nalgas de la joven, que clamaba por el fin del suplicio, se veían cada vez más enrojecidas. Blanca hizo una pausa y preguntó: -¿Vas a volver a mirarme desnuda sin que yo te lo autorice, grandísima insolente? -No, no, señora... le juro que... que nunca más la... la voy a mirar sin su permiso... -Voy a asegurarme de eso. –dijo la señora, y siguió azotándola mientras Claudia pataleaba desesperada y de su boca brotaban aullidos de dolor. Por fin Blanca dio por terminado el castigo, urgida por el deseo de someterla sexualmente. La dejó arrasada en llanto, fue hasta el sofá, dejó el rebenque, untó con crema el dildo que sobresalía enhiesto de entre sus piernas, volvió hacia su víctima y se dispuso a tomarla por el culo. El orificio se mantenía muy apretado y ofrecía una resistencia que hacía las delicias de Blanca. Por fin pudo traspasar la entrada y y regodeándose con el grito de Claudia empezó a mover las caderas cadenciosamente, a ritmo lento, haciendo que el dildo entrara a veces hasta el fondo y a veces sólo un poco mientras Claudia había dejado de gritar y en cambio jadeaba roncamente, como un animal. Blanca le ordenó que se tocara el clítoris y la joven, que era aficionada a la masturbación y lo hacía de esa manera, obedeció de inmediato. Momentos después la señora advirtió que su perra estaba al borde del orgasmo y entonces ...
... le sacó el dildo del culo y dándole un fuerte chirlo le ordenó que apartara la mano de la concha. Claudia, que estaba en el paroxismo de la calentura, se puso a llorar como un niño al que le hubieran quitado un juguete. -¿Qué pasa, perra en celo? ¿Acaso te gustaría que siga? –se burló Blanca. -Sí, señora, sí.... por favor... ¡no aguanto más! ¡quiero acabar! -Entonces rogámelo. -Se lo ruego, señora... hágame acabar, se lo ruego... -Otra vez. –le exigió Blanca, y Claudia renovó sus súplicas entre la convulsión de los sollozos que la ahogaban. -Voy a concederte el honor de permitirte que acabes como la perra puta que sos. –dijo la señora mientras le metía nuevamente el dildo en el culo hasta el fondo y le ordenaba que volviera a ocuparse del clítoris. Claudia lo hizo y segundos después alcanzaba el orgasmo en medio de un largo y enronquecido grito de placer. Blanca se concentró en controlar su propio orgasmo y lo consiguió. Quería que fuera la lengua de su perra la que la hiciera acabar. Se quitó el arnés y arrastró a Claudia hasta echarla en el piso junto al sofá, se sentó y abriendo las piernas le acercó la cara a su concha empapada. Al entender lo que la señora pretendía de ella, la joven intentó resistirse moviendo la cabeza hacia un costado. Sintió repulsión, pero Blanca la cacheteó con violencia varias veces y Claudia rogó entre lágrimas: -No, señora... eso no, sniff... snifff... por favor, no... pídame cualquier cosa pero eso no, snifff... ...