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¡QUÉ HERMOSO NOMBRE!
Fecha: 20/03/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Todos los nombres tienen resonancia en nuestro recuerdo, nuestro placer o algún buen momento. Por supuesto, no es lo mismo para distintas personas. Yo no les pondría a mis hijos Adolfo o Benito…, pero hay quien lo hace, y no por eso hay que suponer a priori que tiene referencias políticas. La cuestión viene a cuento porque me encanta el nombre Ofelia, sin que Shakespeare tenga algo que ver. En una de las habituales estadías laborales en poblaciones ubicadas en lo que llaman “pampa húmeda”, fui, una vez más, a una importante locación en el centro de la producción agraria. A esta altura, no hace falta explicar a qué me refiero. La primera vez que estuve por allí, todavía dependiente de la empresa de ingeniería y construcción de la cual he hablado en otras oportunidades, conocí, entre muchas otras, a una dulce criatura de –en ese entonces-, 8 años. Aunque en momentos de reflexión, insisto en tratar de convencerme que no es “saludable” una inclinación erótica, ni siquiera romántica, hacia niñas, por más “mujercitas” que fueran…, cuando conozco alguien como Ofelia, justamente, la pequeña hija de Amalia, la esposa del presidente de la cooperativa agraria y, por si fuera poco, la secretaria de la misma, toda la reflexión se va al carajo…, pues no solamente palpita mi corazón, sino también mi entrepierna. Y, para colmo, mi inclinación –totalmente natural, sin artificios ni simulación-, de ser amable y cariñoso con las niñas pequeñas, me crean increíbles lazos de afecto no ...
... previstos… Así fue, sin la menor duda, con Ofelia…, aunque, en verdad, no fue ella la impulsora de esa actitud, sino la madre, a quien le tiré los hilos en cuanto la conocí, a partir de su sonriente y pícara mirada, sus movimientos cuando caminaba “buscando material” que me haría falta…, sacudiendo el culo – magnífico, con megáfono: “¡rómpemelo, rómpemelo!” - para mí placer… y calentura, dado que en dos minutos estaba al palo. Por suerte, Eugenia (no “ingenua”: de esto no tiene nada), empleada contable de lo que se llamaba – o llama - en las poblaciones provincianas “ramos generales”, la mamá de Ofelia, tuvo muy buena onda conmigo, además de facilitarme el contacto con los chacareros que se habían asociado para crear el negocio. No fui un “apasionado” profesional por adecuarme a las necesidades de las poblaciones chacareras del interior de las provincias pampeanas, pero las vicisitudes laborales me llevaron a tener una especial relación con la gente del interior. Bueno…, tal como lo conté, esa actividad aparentemente “marginal” me ofreció excelentes oportunidades de placer y “jolgorio…”, que no sé si de otra manera hubiera sido posible. Tal el caso de Ofelia. Durante mi segunda estadía en el pueblo, luego de la primera semana, Eugenia me invitó a “cenar…” ¡Hasta comillas tenía su “invitación”! -Y…, si Euge…, sin duda…, pero…, bueee…, vos sabés, ya te habrás dado cuenta, de todo lo que me interesa estar con vos…, lo más “íntimamente” posible… ¿Entendés? Mi bulto no te ...