1. ¡QUÉ HERMOSO NOMBRE!


    Fecha: 20/03/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... manos…, mientras “Euye” se entretenía con mi entrepierna.   
    -En cuanto Ofelia se acueste vamos a la cama. – Me habló al oído. El tiempo se me hacía eterno, más todavía de lo real, pues Euye insistía tomar mis manos y apretarse las tetas con ellas…, o abrirse de piernas para que le meta la mano hasta llegar a la pilosa cueva.
    Ella, de todas maneras, también se ocupaba. Me había bajado la cremallera y con la mano en el interior del bóxer, me hacía deliciosa paja…, cosa que yo quería impedir, dado que no quiero acabar antes de haber usado la pija para tenerla bien encastrada en su concha y culo…, pero ella insistía…
    A todo esto, aun cuando lo disimulaba, Ofelia miraba de soslayo todo lo posible, con leve y pícara sonrisa.
    -Ofelia…, mi amor… ¿no tienes sueñito? – Eugenia hizo el intento…
    -Si mamita, ahora voy, en cuanto termine el dibujito… - Por suerte son cortitos…
    A los 10 minutos, Ofelia se levantó y nos dio un beso en la mejilla a cada uno…, y se retiró… ¡Muy piola la nena!
    -En un ratito vamos a la cama… - Eugenia estaba más excitada que yo.
    En definitiva, unos 15 minutos más tarde Eugenia se levantó, me tomó de la mano y sin demasiadas palabras, me guio hacia el dormitorio…
    En realidad, mi pervertida lujuria deseaba que Ofelia estuviera al tanto de lo que íbamos hacer…, con la esperanza de que la curiosidad la hiciera interrogar…, sino a la madre…, que fuera a mi…
    En fin, no puedo dedicarme a todo…, así que me desatendí de lo que haría la nena. 
    Eugenia ...
    ... demostró ser una mujer súper decidida, sin esperar directivas del “macho”, que, en este caso, no tenía costumbre de imponer nada. 
    Ella sí. Me sentó en el borde de la cama, se arrodilló entre mis piernas…, y no fue a la bragueta; directamente se dedicó al cinturón, que extrajo de las presillas, tiró a un costado, desabrochó el botón metálico del jean y lo tomó de la cintura. No había otra…, ella hacía lo quería. 
    Levanté las caderas y lo retiró, sacándome los borsegos allí mismo. ¡En segundos quedé en bolas! ¡No podía ser menos!
    Antes que ella se colocara mi pija en su boca, intenté retirarle la blusa…, con cierta dificultad, dado que no estaba muy dispuesta a levantar los brazos, que tenía ocupados con mi pija…
    Al fin lo logramos…, mutuamente. La desnudé, tal como ella había hecho conmigo. Su belleza, su perfecto cuerpo, sus amplias caderas, sus duras y firmes tetas, sus piernas de atleta –vaya a saber cómo-, no pudieron hacer otra cosa que “llamarme” para que las acaricie y bese, lama y chupe, desde la frente a las plantas… ¡No puedo dejar de imaginar lo que sería Ofelia dentro de no más 10 años!
    -¡Ay loco! ¡Me hacés cosquillas! – Si en algún momento había pretendido ser discreta…, sus grititos la denunciaron. ¡No tengo la menor duda de que Ofelia está pendiente de nuestro “bochinche”, aunque no pretenda ser curiosa…, cosa que, por otra parte, creo que es una “necesidad” fisiológica… La he visto en otros momentos espiando, al tiempo que se masturbaba…
    Al final, el misionero, ...
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