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No enseñes a besar a tu hijo
Fecha: 30/03/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: Tito, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... Sin manos y vestidos. Aunque, claro, en la pileta eso se complicaba. Nadábamos, nos besábamos, salíamos de la pileta, nos besábamos, comíamos y después a seguir con eso. Era hermoso. Y privado. Hasta que un buen día le propuse que usáramos también las manos, pero controladamente. Entonces puse en práctica un nuevo protocolo íntimo: sin acariciarnos las partes, solo el resto. Ya éramos amantes en realidad. Aunque yo seguía en mí postura mental de no considerar que estás actividades con mí hijo fueran incesto, porque no había penetración. Con eso me tranquilizaba. Como fuera, terribles calenturas desarrollábamos juntos. Su miembro, durísimo y grande, se me apoyaba y me brindaba un ardor inimaginable. Cuando había ese tipo de contacto mi actividad se volvía frenética y era evidente para ambos. Llegué a poder tener orgasmos provocados tan solo por el uso de las lenguas y el apoyo de su verga a través de las telas. La primera vez que me sucedió mí hijo me observó preocupado y preguntó si estaba bien. El jadeo, el temblor y la temperatura de mi rostro le inquietaron. "Estoy bien mí amor, es lo que nos sucede a las chicas cuando su novio se porta tan bien". Novios, dije. "¿Sos mí novia?" Preguntó Fabián con mezcla de inocencia, esperanza e interés. "No sé si vos querés que tu madre sea tu novia", le respondí con voz temblorosa. Él me chupó la lengua con adoración, como nunca antes. Y me dijo que sí. De inmediato entendí que eso ya era incestuoso. Pero tan bonito. En el nuevo ...
... status de la relación, como es lógico, los muros se derribaron. Las manos podían usarse libremente, porque eran dos novios intimando y el vínculo madre hijo se derretía. Y las palabras comenzaron a usarse. Y esas palabras no eran limpias. No podían serlo. Yo le pedí que dijera "mami", porque esa palabrita en sus labios era una declaración de interés sexual y me hacía gozar por sí misma. Mami. Ya no era cariño de hijo. Era deseo sexual puro. Cuando los muros cayeron, también cayeron las ropas. Era inevitable. Me besaba desnudo, me desnudaba y me besaba por todas partes. ¿Qué podía hacer yo? Si era lo que estuve buscando inconscientemente desde que todo comenzó. "Mami", me decía y besaba mis pechos, mi vientre y todo lo que quería. Nunca fui tan bien tratada por un hombre. Nunca. Le dejaba hacer y ya era evidente su intención de penetrarme. Y comenzó a expresar ese deseo. Y rogaba y también lo intentaba, un poco torpe, como un cachorro que por primera vez quiere montar una perra. Muy sucio todo y sin salida buena. Por las noches, cuando Alberto, su papá, no estaba, dormíamos en la misma cama, porque él venía a mí, fijo su propósito de hacerme suya, completamente suya, aunque ya lo era y ningún prurito moral se interponía, derrotada la decencia por tanto contacto carnal. Yo le aguardaba húmeda y temblorosa como una adolescente. Fabián entraba desnudo y envergado a tope. Tiraba de las sábanas apartándolas, tirándolas al suelo. Luego se ponía encima o al costado. Yo moría al ...