1. Ocho cargas, sin parar


    Fecha: 20/04/2026, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: OceanoBlanco, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... muscular ahí abajo, estaba todo abierto, todo blando, lleno de espeso semen. Ya no sentía la capacidad de poder cerrar el culo de forma voluntaria, no había forma. Voy a ser sincero, esto si me asustó un poco, nunca lo había sentido así. Sentía el aire ingresar en cada embestida que daba. —Como te gusta la pija putito, eh?— y me daba fuerte, yo no sentía ahí abajo pero los golpes fuertes que me daba me hicieron entregarme completamente. Al punto que era un objeto, un ente casi sin vida con un orificio destruido para satisfacer al macho. No distinguía el dolor de placer. Comienza a gemir y esa séptima carga me devolvió la capacidad de sentir, me llenó tanto que sentía una presión, como si ya nada más pudiese entrar. Se posicióno frente mío —Limpiame la pija— me hacía chupársela flácida, gomosa, limpiando los restos de 7 cargas de leche anterior. Se sentía completamente mojada. Yo con los labios secos, deshidratados pero igual obedecía limpiando todo. Mi imagen era deplorable, humillante. El culo estirado sin límites, sin fuerzas para cerrarse, el rostro empapado de transpiración, y humedecido con semen, presemen, saliva, agitado. Entregado 
    
    El octavo entró, yo ya era un agujero rotisimo, lleno de leche, sin fuerzas, el culo a la miseria, destruido, rotisimo, chorreando semen. Me la mete y la pija se hunde en un mar viscoso, lo escucho gemir bajo, como si esto lo hubiese calentado al extremo. La sensación de estar usado, lleno, despedazado es humillante pero me encanta. Me ...
    ... cogía suave, lento, me gemía en el oído como saboreando la destrucción que habían hecho de mi. Sentía orgasmos secos sin tocarme, me hacían gemir, jadear y casi hasta llorar de lo intenso. Cuando se viene y sale dentro mío la leche salía a presión.
    
    No había vuelta atrás, me habían usado los 8 pibes, me gozaron como quisieron. Me quedé ahí recostado, con el culo abierto, palpitando. El cuerpo me dolía rico, agotado, temblando. Me sentía como en shock. El ano latiendo, hinchado, caliente, mojado. El vacío era enorme, podía sentir el aire entrando, la cabeza me daba vueltas, el charco húmedo debajo se pegaba a mi cuerpo. Y yo con la pija dura 
    
    Me levanté sin fuerzas, como podía, mareado por todo. Literalmente era una sensación de no poder cerrar el culo, como si el esfinter ya no pudiese apretar, hay perdida total del control, por dentro se sentía todo inflamado, irritado, pesado, lleno. El hueco que me habían hecho era visible, palpable y profundo, me obligaba a caminar con las piernas abiertas. Me generaba ansiedad el hecho de no poder cerrar ni aún apretando las nalgas con fuerza. El miedo me consumió en ese momento más de lo que quiero contar. Pensé que quedaría así para siempre, con el agujero cabado tan profundo que había perdido el control de esa zona. 
    Me puse el pantalón como pude y salí donde todos estaban aunque solo quedaban 5, me dijo uno —Pará, que viene la segunda ronda— Riendo, evidenciando que era broma. Nos despedimos y me fui roto, destruido, en shock, ...
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