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EL BACANAL DE TRAQUETOS
Fecha: 17/05/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: VEKU, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... ¡CHUP! ¡PLAP! Sara solo podía gemir y temblar, completamente entregada al intenso polvo. Al salir del cuarto de Sara, seguí caminando por el pasillo y decidí pasar por la habitación de Nanis. Y como vi que la cosa estaba bien, abrí la puerta sin tocar. Oh, la escena que me encontré fue otra cosa. La muy malparida de Nanis estaba completamente en control, montada encima del mismísimo Patrón. La puta se veía radiante y feliz, con una sonrisa viciosa en la cara mientras cabalgaba con ganas sobre él. Estaba completamente desnuda, con las manos apoyadas en el pecho ancho del Patrón, moviendo las caderas de forma experta y agresiva. Subía y bajaba con fuerza, haciendo que su culo carnoso rebotara sonoramente contra los muslos de él. ¡PLAP! ¡PLAP! ¡PLAP! ¡PLAP! —¡Mmmhh! ¡Sí, papi! ¡Así! ¡Qué verga tan rica tienes! —gemía Nanis con voz entrecortada y llena de placer, visiblemente encantada. Se veía toda una puta en su elemento: el pelo revuelto, los pechos saltando con cada movimiento, la cara de puro goce y la boca entreabierta soltando gemidos y puterías sin parar. Ella llevaba el ritmo, girando las caderas en círculos y luego bajando con fuerza para clavarse toda la verga del Patrón hasta el fondo. ¡CHUP! ¡PLAP! ¡CHUP! ¡PLAP! — ¡Joder, qué rico! ¡Me encanta tenerte así! —decía entre risas y gemidos, acelerando el movimiento como si no quisiera parar nunca. El Patrón solo gruñía debajo de ella, agarrándole las nalgas con fuerza mientras Nanis lo montaba como una verdadera ...
... ramera en celo, completamente feliz y dueña de la situación. Se inclinaba hacia adelante, apoyando sus tetas en el pecho de él, y seguía moviéndose con velocidad y profundidad, follándolo con lujuria y sin ninguna vergüenza. • Luego decidí tomarme unos tragos más cerca de la piscina y escuchar a la orquesta, que tenía órdenes de no parar. No habíamos llegado a las dos horas de la fiesta y ya todo estaba descontrolado. De hecho, ya había borrachos caídos en el suelo. • Fue entonces cuando se me acercó el mesero, un hombre humilde y educado de unos 56 años, quien me preguntó por Melina y entabló la siguiente conversación: • Mesero: • — Señor, ¿le puedo preguntar algo? • Richard: • — Sí, claro. • Mesero: • — ¿Qué pasó con Melina? ¿Está bien? • Richard: • — ¿Por qué lo pregunta? • Mesero: • — Porque es evidente que ella no esperaba lo que le pasó. • Richard: • — ¿Pero qué pasó? • Mesero: • — Pues… • Richard: • — Tranquilo, sé lo que quiere decir. Pero ella se lo buscó por buena. • Mesero: • — Sí, se notaba lo dama y fina que era. • Richard: • — Bien dicho: era. Gallina fina… pero ahora ya fue marcada como ganado del patrón. • Mesero: • — Con todo respeto, pobrecita. Pobrecita de lo que le tocó vivir. • Richard: • — Sí, pero fue pura lujuria. • Mientras estábamos conversando, de pronto empezó a escucharse un escándalo en uno de los balcones. Al acercarnos, vimos que se trataba de mi hermano Julian, que nuevamente estaba destapando y disfrutando de su ...