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EL BACANAL DE TRAQUETOS
Fecha: 17/05/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: VEKU, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... regalo. El muy cabrón la tenía completamente empelota en el balcón a Melina y, de pie contra la barandilla, se la estaba follando sin piedad. Desde la distancia se observaba el cuerpazo de Melina; como Julian era mucho más bajo, casi ni se le veía. Parecía un pigmeo montado en una yegua enorme. Eso provocó risas entre la gente. Lo que sí era evidente es que Julian estaba fuertemente agarrado de sus enormes tetas, aplastándolas contra la barandilla del balcón. Melina era la que se sostenía como podía, resistiendo las brutales embestidas de mi hermano, quien estaba visiblemente borracho. Decidí irme para evitar una tragedia, pero la gente empezó a amontonarse frente al balcón, animando a Julian con comentarios vulgares: — ¡Eso, Julian! ¡Dale duro a esa puta! ¡Rómpele ese coñote! —gritaba uno. — ¡Mírenla cómo tiembla! ¡La Grandota está recibiendo verga de verdad! —se reía otro. — ¡Más fuerte, enano! ¡Que se oigan esos huevos chocando! ¡PLAP PLAP PLAP! —coreaban entre risas. — ¡Pobrecita la presentadora! Ahora es la puta oficial del patrón —comentó un invitado entre carcajadas. — ¡Agárrale más las tetas, Julian! ¡Que se le salgan por el balcón! Melina solo se rehusaba y gritaba histérica: — ¡Nooo! ¡Julian, por favor! ¡Basta ya! ¡Aaaahhh! Pero sus gritos solo parecían excitar más a Julian y divertir a la multitud que no dejaba de grabar y animar el espectáculo. Al llegar yo a la habitación, mi hermano Julian ya estaba terminando. Se encontraba agarrado fuertemente ...
... de la barandilla, haciendo la mayor fuerza y presión para hundirse lo más profundo posible en Melina. Ella, más resignada, lo dejaba acabar sin oponer resistencia. Julian: — ¡Quieta, puta! ¡Quieta que te estoy llenando! ¡No te muevas, carajo! Hundía toda su verga con presión brutal, haciendo la mayor fuerza para clavarse lo más profundo posible dentro de ella. Melina, resignada y exhausta, solo gemía bajito y lo dejaba acabar sin oponer más resistencia. Esperé solo unos segundos. En cuanto Julian terminó, Melina se soltó y salió corriendo hacia el baño. Verla correr completamente empelota me llamó mucho la atención: todos sus atributos se movían de forma hipnótica. Sus tetas grandes rebotaban, sus nalgas y muslos temblaban, toda esa carne sabrosa… y ni hablar de su cuca enorme, que no pasaba desapercibida mientras corría. Ella se percató de mi mirada morbosa y trató de cubrirse con las manos mientras llegaba al baño, pero igual se vio todo. Desde los jardines y la piscina del primer piso llegaron aplausos y silbidos. Mi hermano Julian realmente parecía otro hombre; se notaba que Melina le estaba subiendo muchísimo el autoestima. Se sentía empoderado, como si fuera un emperador romano, como Calígula. • Al verme, Julian me dijo: • Julian: • — Hermano, ¡ESA HEMBRA ME TIENE LOCO! No se imagina lo que siento en mis huevas. • Richard: • — ¿Qué sientes? • Julian: • — Es como si mis huevas empezaran a toda máquina a producir más y más espermatozoides… y luego es una ...