1. EL BACANAL DE TRAQUETOS


    Fecha: 17/05/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: VEKU, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... aunque estaban acostumbrados a las extravagancias de los traquetos, esto no era algo que se viera todos los días: una presentadora rebajada a esclava sexual. Era de locos.
    Para entonces ya nos encontrábamos en los pasillos con más de un borracho, pero aun así Melina seguía llamando la atención tanto de ebrios como de sobrios. Julian se dio cuenta y parecía disfrutar sentirse dueño de ella. Tal vez por eso terminó quitándole el pareo que Melina llevaba puesto como único medio para tapar algo. Julian quería deleitarse y compartir con todos ese trasero de yegua y aquellas ancas de potra, que se antojaron pero todos éramos conscientes que con la comida del patrón nadie se podía meter sin pagar consecuencias.
    Al llegar a cenar, el mesero, en un gesto de cortesía, ofreció una silla a la dama, pero Julian se adelantó y la hizo sentar en sus piernas, en una clara provocación para demostrar su dominio. Ella accedió con tranquilidad y se sentó encima de él. Al ser tan alta y grandota, prácticamente lo cubría; sus muslos, en particular, se veían suculentos y carnosos.
    En el ambiente, aunque había risas, también se respiraba cierta tensión, porque Melina provocaba ese efecto. Cuando Julian comenzó a manosearla y besarla delante de todos, el calor en el lugar aumentó notablemente. Melina se sentía incómoda, pero le seguía la corriente, previendo que Julian, en uno de sus actos disparatados —seguramente por la combinación de droga y licor—, pudiera hacer algo aún peor.
    Y no se ...
    ... equivocó. Mientras cenábamos, Julian comenzó a meterle la mano en las tetas a Melina, mortificándola y llamando la atención de todos. Tal vez esperabamos que Julian nos compartiera el placer de ver esos teterones, pero no: Julian estaba jugando con todos.
    — Julian: ¿Alguno quiere teta? ¡Alcanza para todos!
    Melina respondía molesta:
    — Por favor, ¡no más! Quieto con las manos.
    Pero Julian se divertía y no le hacía caso. Luego fue más allá y metió la mano entre las piernas de Melina, que las tenía cruzadas. Aunque ella las apretó, Julian insistía con más fuerza para tocar su intimidad, su cuca, su vaginota.
    — Melina: ¡Por favor, quieto!
    — Julian: ¿Quieren que la haga brincar a Meli?
    Un “¡Siiiiii!” al unísono se escuchó y Julian de inmediato metió la mano dentro de su cachetero, alcanzando sus labios vaginales. Esto provocó un fuerte sobresalto en Melina.
    — Melina: ¡Basta!
    Pero me di cuenta de que eso era exactamente lo que Julian quería: ponerla bravita. De inmediato reaccionó y la empujó sobre la mesa. Su torso quedó servido sobre la superficie, con su enorme culote justo al borde, completamente doblada sobre la mesa donde unos primos y amigos estaban sentados comiendo.
    Con agilidad, Julian le bajó los cacheteros. Aunque Melina intentó reaccionar, fue demasiado tarde. Julian ya estaba listo para clavarla en esa pose. Sin perder ni un segundo, entró por el culazo de Melina, quien lanzó un alarido que retumbó con fuerza en los micrófonos de los músicos e hizo eco por gran parte ...
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