1. EL BACANAL DE TRAQUETOS


    Fecha: 17/05/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: VEKU, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... segundos más dentro de ella, respirando agitado, antes de sacarla lentamente. Un hilo de semen blanco comenzó a escurrir del ano abierto y enrojecido de Melina.
    En ese momento fue como un timbrazo para mí. Sentí que Julian estaba pasando la raya y actuaba como un demente. Aquello fue la aprobación definitiva para que el ambiente del hotel se convirtiera en una auténtica “Sodoma y Gomorra”: un caos total, corrupción moral, inmoralidad extrema y desorden absoluto.
    Melina entonces se incorporó, se subió los cacheteros y se acomodó el vestido de baño. Quería irse, porque la mayoría de los hombres aún la miraban con deseo y el ambiente seguía pesado. Sin embargo, Julian la obligó a quedarse allí hasta altas horas de la noche, en medio de borrachos.
    Mientras caminaba hacia mi habitación, aún escuchaba los gritos de Alejandra, Laura, Sara y Nanis, que no estaban corriendo mejor suerte. Había vendido tantos salvoconductos que prácticamente tenían turnos toda la noche para ser folladas.
    Por mi parte, decidí cerrar el negocio y retirarme a descansar.
    Luego, como a las 3 de la mañana, me despertaron unos gritos que venían de la suite de Julian, que era contigua a la mía. No era difícil suponer que se la estaba culiando otra vez a Melina. Eso no me dejó conciliar el sueño. Oír e imaginar lo que estaba pasando en la habitación de al lado me puso inquieto.
    No sé por qué me acordé de que tenía decomisada gran parte de la maleta de Melina. Entonces, para mitigar un poco mi morbo, ...
    ... decidí esculcarla. Encontré un par de prendas de su lencería, típicas de Melina: un brasier grande negro y un cachetero negro con encaje. Lo mejor era que olía a ella y a su perfume, una mezcla muy dulce, afrutada, cálida y extremadamente femenina. También estaba allí el frasco: se llamaba La Bomba de C.H. Por supuesto, embadurné su ropa interior con el perfume y me almohada con él. Eso me ayudó a disipar la mente y pude dormir otro rato. Sin embargo medio dormido pesaba en la pobrecita de Melina en no usar pantys chiquiticos brasileros me confirmaba que Melina era una hembra bien, decente recatada y fina por lo cual debería estar pasando por una verdadera pesadilla con todos nosotros acostumbrados a comer putas baratas sin clase y lobas.
    Al poco tiempo los vecinos volvieron a armar escándalo. A las 4, a las 5 y a las 6 de la mañana todavía se escuchaban gritos. Fue entonces cuando recordé las palabras de Julian: que las blanquitas eran gritonas en la cama. Creo que eso estaba más que comprobado con todo lo que había escuchado hasta entonces.
    A la mañana siguiente, las cosas comenzaron igual de alborotadas como habían terminado la noche anterior. Lo primero fue que se habían robado a Sara, Alejandra y Nanis un grupo de socios de mi patrón. Don Eusebio había aprovechado la noche. Eso me inquietó por Laura. Al buscarla, la encontré en una habitación en muy mal estado, por lo que tuve que dar la orden de que la llevaran a un hospital cercano y la dejaran allí.
    Eso significaba que ...
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