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EL BACANAL DE TRAQUETOS
Fecha: 17/05/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: VEKU, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... me había quedado sin hembras finas para vender; solo quedaban las putas corrientes. Fui entonces a informarle a mi hermano Julian lo que había pasado con las presentadoras. Al entrar a su habitación, el lugar olía a sexo, sudor y marihuana. Había latas de cerveza por doquier. Encontré a Julian tirado en el suelo, en un charco de su propio vómito. «Qué asco», pensé. Pero lo que me dejó perplejo fue ver a mi patrón, Don Eusebio —el papá de Julian—, ahí, empiernado con Melina en la cama. Ella estaba debajo, totalmente desnuda, y mi patrón encima. Ahora entendía los gritos de anoche: padre e hijo se habían estado turnando para culiar a Melina. Ella yacía bastante usada, sudorosa, con el cabello grasiento y fluidos por todo su cuerpo. Don Eusebio, viejo zorro, me sintió y se levantó apuntándome con un arma. Al reconocerme se tranquilizó y se fue retirando de encima de Melina. Pude ver cómo salía el miembro del viejo de adentro de ella. Melina ni se inmutaba; estaba totalmente privada. Don Eusebio me dijo: — Don Eusebio: ¿Qué tal, mijo? ¿Todo bien? — Yo: Sí, patrón. Solo que se llevaron a las hembritas, la familia Salazar. — Don Eusebio: Solucione, mijo. Déjelas así. No vale la pena pelear por estas vagabundas. Son para eso, para culiarlas y nada más. Claro, que mi hijo sí tiene buen gusto, ¿no cree? — Yo: Sí, Julian tiene buen ojo. — Don Eusebio: Deberías probarla, chino. — Yo: ¿A quién? ¿A Melina? — Don Eusebio: Sí, vale la pena. Es un hembrón, lo deja a uno más que ...
... satisfecho. Anoche la regué tres veces. Si no la preñé es porque mi hijo la preñó primero, jajajajaja. — Yo: Uhy, Melinaaaa… Hasta sucia y acabada se ve que es monumental. — Don Eusebio: Hágale, Richard, pruébela. Yo le doy permiso. — Yo: No, Don Eusebio. Prefiero respetar a la hembra de mi hermano. — Don Eusebio: Perfecto, pero hable con él. Entonces mi patrón salió de la habitación y yo me quedé a solas con Julian. Primero lo desperté y lo puse en condiciones. A Melina sí la dejé descansar, aunque para mí fue un agrado limpiarla con una toalla mientras estaba privada. Pude admirar todos sus atributos: sus tetas grandes, subidas y muy llenas, hasta juguetonas se veían. Sus piernotas eran macizas y pesadas, seguro apretaban sabroso… mmmmmm. Dejémoslo ahí, porque no respondo. Estábamos en el segundo día de la fiesta, y aquello ya era un bacanal total. Se desayunaba trago y drogas, se almorzaba drogas y trago, y se cenaba hembras. Era la locura absoluta, todo estaba fuera de control. Volví a ver a Melina más tarde en la piscina. Lucía un traje de baño rojo putísimo: un bikini super revelador. La parte de arriba era un top que le apretaba brutalmente las tetas, haciendo que se desbordaran por todos lados. La parte de abajo consistía en unos cacheteros tipo culotte rojo que se le clavaban entre las nalgas, marcándole ese culo enorme, redondo y jugoso de yegua, con unas ancas anchas y unos muslos gruesos y carnosos que invitaban al pecado. Estando varios con Julian y Melina ...