1. EL BACANAL DE TRAQUETOS


    Fecha: 17/05/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: VEKU, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... pulmón que ya no eran gemidos… sino relinchos.
    •	¡Melina está relinchando, oiganla!
    •	¡Relincha, relincha! como toda una yegua
    •	La domo Richard
    Eso me llenó de brío para rematarla. La llevé contra el suelo de la piscina, en la parte pandita que era como una playita, y le solté la primera dosis de semen caliente bien adentro. Supe que lo recibió con agrado porque me dijo tímidamente:
    — Mi negro…
    Eso me hizo mirarla directo a los ojos. Ella también me miró por unos intensos segundos antes de poner los ojos en blanco, mientras yo seguía sin piedad, entrando en ella con todas mis ganas y llevándola a ese estado de pérdida total.
    Todos pensaban que el espectáculo había terminado, incluso yo. Pero seguí taladrando su cuerpo y chupando sus tetas, esos pezones maravillosos, y sus tetas llenas, colosales  que casi no me cabían en la boca por lo grandes y jugosos que eran.
    Los muchachos empezaron a decir que la soltara, que ya no daba más, pero justo cuando iba a soltar mis últimos restos de esperma, ella se reactivó. Me miró al rostro, desafiante y empoderada, pidiéndome más con la mirada. Afortunadamente mi verga respondió a la altura. Con un tirón hacia adentro le indiqué que estaba listo para recargarla.
    Ella abrió la boca buscando aire. Eso me animó a besarla con fuerza, metiéndole la lengua como si fuera mi mujer, y le susurré al oído:
    — ¿Quieres más? Solo pídemelo y te doy más. Pídemelo.
    Ella no dijo nada, pero su rostro descompuesto de placer lo decía todo. Sin ...
    ... sacar mi verga de ella, la maniobré y la puse en cuatro. Melina no opuso ninguna resistencia; al contrario, gateó por sí misma saliendo un poco más del agua. Colocó las rodillas bien separadas, bajó el torso hasta casi tocar el suelo con los pezones y sus enormes tetas suspendidas, colgando como campanas listas para tocar. Ella con toda la intención, arqueó la espalda como una perra en celo, sacando su culote lo más alto posible. Sus codos apoyados en el suelo y las manos estiradas hacia adelante, lista para que la cogieran fuerte por detrás.
    Al ver sus inmensas caderas empinadas y ese culote redondo y jugoso, era como si me lo estuviera ofreciendo como toda una puta. Estaba más que lista para que la recargara y la tanqueara de nuevo.
    La tomé del cabello como si fueran riendas y, como todo un jinete, comencé a montarla a máxima velocidad e intensidad. Melina, como toda una yegua, se portó a la altura, moviendo su protuberante culote a mi ritmo. Sabía que tenía que hacerlo para sacarme el máximo rendimiento y lo gritó públicamente:
    — ¡Mi negro! ¡Mi negro! ¡Mi negro!
    Eso fue como ganar otra medalla más de las que ya había ganado por mérito por  hacerla gritar, por hacerla gemir y por último porque moviera ese culo para todos.Todo un general me hizo Melina.
    . Llegó la hora de consumar nuestra follada. Empecé el último azote, tan duro que sus inmensas tetas se movían como campanas al vaivén de cada penetración violenta.
    En el momento cumbre, todos se acercaron para soltar ...