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¡CON LA EMPLEADA NO SE HACE!
Fecha: 22/06/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... sepa que no es idea mía… -Está bien, le digo. – Y Carmen fue a “explicarle” a la madre porque yo no podría atenderla por una hora… Volvieron las dos. -Yo quiero ver cómo lo hacés con mis nenas… No te voy a decir nada, solo ver… -Está bien, no hay problemas… Las chicas, tanto Carmen, con voluptuosos 17 años, como Alejandra, de esplendorosos 11, estaban desnudas, totalmente dispuestas… ¡Qué hermosuras! No hay palabras, en este idioma y en ningún otro, para describir la belleza de ambas…, nada comparable a la realidad. ¡Solamente en el paraíso puede haber hembras de esa naturaleza! Carmen y Alejandra comenzaron a franelearse entre ellas. No sé si lo habían hecho antes, o esperaban una oportunidad como esta. La cosa es que estaban tiradas en la cama, chupándose por todas partes, hasta acomodarse para el 69, momento en el que aproveché para meterla en la apretada conchita de Alejandra, que estaba arriba… Carmen tenía mis huevos a tiro de su lengua. Comenzó a lamer hasta que levantando la cabeza se los metió en la boca, mientras yo bombeaba a Alejandra. ¡Apretadísima la nena! Muy poco uso…; una belleza de concha…, dos labiecitos enmarcando una pequeña ...
... rajita… Estaba parado, con mi pija dentro de la menor de las hermanitas, mientras las lenguas de las nenas mutuamente se entretenían en acariciarse, lamerse, mordisquearse, y la mamá miraba complacida desde el sillón, mientras se masturbaba prolijamente… -¿Vieron chicas? Les dije que Dani es dulce y cariñoso… - Adelina siempre dispuesta a alabar mi actitud. Tomé a Alejandra de las axilas y la levanté, para acostarla sobre mí, totalmente despatarrado… Carmen se irguió y se acomodó de cuclillas sobre mi rostro. Mi lengua la recorría desde el ano al clítoris…, una y otra vez… Alejandra estaba ensartada, de espaldas sobre mi… y la hermana gozando de mis chupadas de concha… La mamá seguía observando mientras se masturbaba. Creo que, en el ínterin, me pareció notar una sacudida orgásmica… Pensé que era egoísta tenerla en el sillón… -Vení amorcito, unite a nosotros…, quiero tenerte junto a mí. Adelina no se hizo rogar. No había terminado de pedírselo y estaba sobre la cama, arrodillada, entre las piernas de Alejandra, lamiendo mis bolas y la concha de la hija…, además de lo que quedara a la vista de mi pija, cada vez que salía de la cueva de la nena… ¡TODOS FELICES!