-
En el Ejercito
Fecha: 13/04/2019, Categorías: Otras Categorías, Autor: DavidMejiaMed, Fuente: CuentoRelatos
... mojado, disimuladamente pude ver su abdomen, era muy bien definido, miré más abajo, con miedo de que se me parara, pude ver todo su pene, era realmente provocativo, no estaba erecto, sin embargo medía como 10 cts., no circuncidado, de color claro, con una cabeza bien definida y sin muchas venas, además sus vellos eran muy pocos y se veían claros y delicados (Para serles sincero prefiero a los hombres lampiños que velludos y si se afeitan abajo, tanto mejor). Tuve que aguantarme para que no se me notará, me termine de duchar y me tape con la toalla, mi pene había crecido, aunque no estaba totalmente erecto; creo que él no noto nada, también se terminó de duchar y nos fuimos a vestirnos como si nada hubiera pasado. Por esos días comenzamos a salir a patrullar por las calles, lo que más se encontraba era marihuana y navajas. Un día en una patrulla Pérez y yo requisamos a unos tipos y decomisamos varios cigarros de marihuana, Pérez se empacó algunos y me pidió que no dijera nada. El resto los entregamos, ese día me di cuenta que el fumaba, yo nunca lo había hecho, pero sentía curiosidad. Una semana después me tocó salir de nuevo de patrulla, a Pérez lo dejaron organizando un armamento junto con cuatro soldados más. Cuando me monte al camión, el me grito: “Recuerda traerme algo de la calle”. Inmediatamente entendí a qué se refería. Ese día decomise muchos cigarros, pero entregué sólo la mitad, el resto lo deje guardado. Cuando llegue al Batallón, Pérez me pregunto por el ...
... encargo, yo le dije que estaba listo y quedamos que se lo entregaría después de la recogida (Formación que se hace en horas de la noche antes de ir a dormir). Después de la recogida nos vimos en la plaza de armas, le entregué los 10 cigarros, el me pidió que lo acompañara a fumarse uno, a mí me dio miedo que nos pudieran ver, pero lo acompañe. Simplemente lo seguí, no sabía para dónde íbamos, él me dijo que me iba a mostrar el aeropuerto pero que no le podía decir a nadie donde estaba. Pasamos por uno de los puestos de guardia, él le pidió al centinela que, si bajaba alguien, nos avisará y le regaló uno de los cigarros por lo que el centinela aceptó, ya conocía a Pérez y sabía a qué iba. Bajamos al polígono y él se metió por una zona boscosa, luego avanzó un poco y vi un claro rodeado de árboles con unas bancas hechizas de madera. Todo estaba totalmente tapado por los árboles, excepto ese claro que era apenas iluminado por la luna. Nos sentamos, el organizó uno de los puchos y lo prendió. Comenzó a fumar mientras charlábamos, me ofreció y yo probé un poco, luego un poco más. La verdad me gusto, aunque me detuve porque ya me sentía algo trabado. Seguimos conversando mientras él seguía fumando, pasamos por todos los temas hasta que me preguntó si tenía novia en la ciudad. Yo le dije que sí, que me hacía mucha falta. Él me dijo que a él también, que sobre todo le hacía falta tener sexo con ella, en términos burlescos me dijo que estaba muy cargado, que casi se chorreaba. ...