1. Soy una esposa muy puta


    Fecha: 18/07/2026, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Elza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X


    Soy una esposa puta feliz.
    Cuando comenzamos a enamorar, descubrimos que nos gustaba mucho el sexo,al menos a la manera tradicional, encubierto y tradicional. Pero ambos sentimos que había algo más.
    Él fue el primero que se atrevió a probar, pero yo la que demostró valor. Cuando hizo la prueba, aguanté firme la verga que me estaban metiendo. Eso lo terminó de decidir a unirnos, y como un año después, hizo lo que era realmente la prueba. Y no nos hemos arrepentido.
    En la primear prueba, le ofreció a un joven guardacoches manosearme las nalgas en vez de propina. El pendejo (Pendeja yo) con permiso de mi amorcito, me chingó, me montó.
    La siguiente, ya unidos, fue mucho más fuerte. Me llevó a una boite muuy atrevida, única. Poco después de entrar, vi parejas cogiendo, puchachas mamando, varias casi encueradas, o encueradas. Y todos tranquilos.
    Poco después ya tenía la blusa abierta, con los pechitos a la vista. A seguir me paró enfrente de él y me quitó la falda, chupándome los pezones. Y la panti salió poco después. 
    Ahí estaba esta muñequita, encuerada ante todo el mundo, dedeada y con un tipo prendido de las chiches. Me cogió sentada en sus piernas, para después, pedirme que me bajara a la manguera. Esta pendeja no dijo nada. Me bajé a mamarlo obedientemente. 
    Estando así, al vecino, se le antojaron mis nalgas… y me cogió. Chaca-chaca. Mi gordo quieto, mamándolo, de verga durísima,  veía como me metían el pito. El guey terminó y su amigo, sin dudar, me empinó ...
    ... también… ¡Todo en paz! ¡Viva la puta! 
    Terminaron los gueyes me llenaron de mocos y mi maridito sonriendo feliz (Mi cornudito). Descansamos feliz encuerada y cogida. Y él también. Acababa de probar y comprobar, con mucha satisfacción, que su mujercita, era puta. ¡Eso era lo que quería en su mujer…! ¡Que felicidad!
    A seguir, caminé por el local, vistiendo solamente los calzones y la blusita, abierta. Vi que no me distinguía mucho de las puchachas del local. Decidí ir al baño, alguien adentro había cerrado el femenino, estaba esperando afuera, cuando un tipo me invitó a entrar al de hombres, acepté, solo que era plan con maña. En cuanto salí del box, me empinó sobre el lavabo y me corneó. Yo quietecita y obediente, solo me agaché dando las nalgas ¡Rico! ¡Eso me confirmaba que era otra de las putitas del local! ¡Gocé feliz…!
    Para completar la noche, fuimos otro local. Había muy poca gente. Cerce d nosotros solo estaba un hombre. Decidí ir al baño. Después supe que mi gordito le había dicho al guey: ella quiere contigo.
    De inmediato el cabrón se levanto y fue atrás de mí, para chingarme en el box. ¡Buen fin de fiesta! ¡Había sido puta, claramente, sin dudas ni reservas! ¡como debe de ser! Claramente, sin engaños ni mentiras. Estábamos felices. Con eso ya podíamos inventar más putices y aventuras…
    Ya sabiendo como era, conocimos las otras boites de la zona, eran unas diez, diferentes entre ellas. Lo que tenían en común, era la poca iluminación, el alcohol y las putas. Bueno, y que ...
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