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El trailero y la guardia Nal.
Fecha: 09/09/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: MonicaZaragoza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
Durante mis vacaciones de Semana Santa, una experiencia inesperada surgió de un chat subido de tono. Allí conocí a un hombre que, aunque no era atractivo, sí era bastante cachondo. Lo que me llamó la atención de este trailero era que, a pesar de su lascivia, le costaba hablarme con la rudeza que a mí me gusta. Durante casi seis meses, nuestras conversaciones virtuales se intensificaron hasta que me convenció de acompañarlo en un viaje al sur del país. Me prometió un recorrido de tres semanas, dos de ellas en carretera para realizar dos entregas, y luego el regreso a la ciudad. Para evitar miradas indiscretas, acordamos encontrarnos en la caseta de salida a Veracruz. Acepté su propuesta y allí lo esperé. Esa tarde me dispuse a vestirme lo más provocativa posible. Elegí una minifalda azul y negro a cuadros que apenas cubría mis nalgas, combinada con una blusa corta negra de cuello blanco. El conjunto dejaba mis piernas al descubierto, resaltando mis calcetas y, sin duda, llamaba la atención. Me puse una gabardina y salí de mi departamento. Una vez en la calle, caminé un par de cuadras, disfrutando de las miradas de la gente que me hacían excitarme aún más. Tomé el primer taxi que pasó y le pedí que me llevara a la caseta de salida a Veracruz, donde me encontraría con él. Esa noche, mi look era deliberadamente provocador. Al llegar, bajé del taxi y le envié un mensaje avisándole que ya estaba allí. Unos segundos después, recibí una llamada de su número. —Estoy a ...
... cuatro minutos de distancia de donde estás —me dijo, sin darme oportunidad de responder. Su impaciencia me dejó con las palabras en la boca y me hizo sentir abochornada. En un arrebato, me quité la gabardina, atrayendo aún más miradas de los automovilistas que salían de la ciudad. Algunos incluso se atrevieron a gritarme…piropos subidos de tono. Por un momento, me arrepentí de haberme quitado la gabardina, pero la verdad es que me encantaba ser el centro de atención. El tiempo parecía transcurrir lentamente, pero después de unos veinte minutos, escuché el rugido de un motor grande y el fuerte claxon de un tráiler que reducía la velocidad. Levanté la vista y vi la cabina gris con letras en color vino. Estaba observando el tráiler cuando sonó mi teléfono. —Ya sube, te ubiqué —me dijo con voz ronca. Corrí hacia el tráiler, y con algo de dificultad, subí los estribos altos. Mis tacones no me facilitaban la tarea, y mi estatura de 1.60 metros tampoco ayudaba. Estaba luchando por subir cuando un brazo fuerte se asomó y me sujetó, ayudándome a impulsarme hacia arriba. Después de un tirón, entré con todo y mi maleta. Por fin lo vi en persona: un hombre de voz grave que me daba la bienvenida, de tez morena oscura y con un bigote tupido. Corpulento, musculoso, de aproximadamente 1.80 de estatura, con cabello corto entrecano y lentes que cubrían parte de su rostro. Me gustó lo que estaba viendo. Vestía jeans y una playera tipo polo color azul cielo algo ajustada. Al terminar ...