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El trailero y la guardia Nal.
Fecha: 09/09/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: MonicaZaragoza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... miradas de la gente que me hacían excitarme aún más. Tomé el primer taxi que pasó y le pedí que me llevara a la caseta de salida a Veracruz, donde me encontraría con él. Esa noche, mi look era deliberadamente provocador. Al llegar, bajé del taxi y le envié un mensaje avisándole que ya estaba allí. Unos segundos después, recibí una llamada de su número. —Estoy a cuatro minutos de distancia de donde estás —me dijo, sin darme oportunidad de responder. Su impaciencia me dejó con las palabras en la boca y me hizo sentir abochornada. En un arrebato, me quité la gabardina, atrayendo aún más miradas de los automovilistas que salían de la ciudad. Algunos incluso se atrevieron a gritarme…piropos subidos de tono. Por un momento, me arrepentí de haberme quitado la gabardina, pero la verdad es que me encantaba ser el centro de atención. El tiempo parecía transcurrir lentamente, pero después de unos veinte minutos, escuché el rugido de un motor grande y el fuerte claxon de un tráiler que reducía la velocidad. Levanté la vista y vi la cabina gris con letras en color vino. Estaba observando el tráiler cuando sonó mi teléfono. —Ya sube, te ubiqué —me dijo con voz ronca. Corrí hacia el tráiler, y con algo de dificultad, subí los estribos altos. Mis tacones no me facilitaban la tarea, y mi estatura de 1.60 metros tampoco ayudaba. Estaba luchando por subir cuando un brazo fuerte se asomó y me sujetó, ayudándome a impulsarme hacia arriba. Después de un tirón, entré con todo ...
... y mi maleta. Por fin lo vi en persona: un hombre de voz grave que me daba la bienvenida, de tez morena oscura y con un bigote tupido. Corpulento, musculoso, de aproximadamente 1.80 de estatura, con cabello corto entrecano y lentes que cubrían parte de su rostro. Me gustó lo que estaba viendo. Vestía jeans y una playera tipo polo color azul cielo algo ajustada. Al terminar de subir al tráiler, me dijo: —Hola, hermosa mujercita. Te ves deliciosa, mi reyna. La verdad, no pensé que te fuera a ver hoy. En mi interior pensé: "Solo soy una calienta vergas y nada más". —Y con esa ropa que traes, a cualquiera le paras la verga, mami —añadió. Dicho esto, mi trailero arrancó y comenzó a conducir hacia Veracruz. Observé que detrás de los asientos había una cortina negra. Sonriendo, me preguntó si tenía curiosidad por ver qué había detrás. Asentí, y él me invitó a correr la cortina. Detrás, encontré una cama un poco máspequeña que las individuales, dos o tres cobijas dobladas, una repisa con artículos de aseo personal y dos o tres pequeños cajones que supuse serían para guardar ropa, además de otro cajón debajo de la cama. Sonreí al ver que el camarote estaba limpio, tal como Héctor (el trailero) me había asegurado. —¿Ya terminaste de inspeccionar la parte trasera de la cabina? —me preguntó Héctor. —Como a una hora de aquí pararemos para ir al baño y comprar algo para cenar, pero mientras tanto, ¿quieres una pequeña salchicha? Lo volteé a ver y, pasándome la ...