1. El trailero y la guardia Nal.


    Fecha: 09/09/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: MonicaZaragoza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... fuertemente de los brazos, arrastrándome sin contemplaciones hacia el tráiler estacionado en la distancia. Mis pies apenas tocaban el suelo mientras me llevaban a rastras, sintiendo la mirada lasciva de los demás hombres sobre mí.
     
    Al llegar al tráiler, uno de ellos se dirigió al trailero con una sonrisa perversa.
     
    —Es una buena puta —le dijo—. Ahora sí te la puedes coger a tu gusto.
     
    El trailero, me miró de arriba abajo con una mirada de complicidad conmigo me dijo estás bien. Supe en ese instante que ya no era la misma mujer que había subido antes al tráiler ya era otra, le contesté si estoy bien.
    
    Con brusquedad, me ayudaron a subir los escalones del tráiler, empujándome hacia el interior. Antes de que pudiera siquiera orientarme, uno de los hombres me agarró con fuerza, metiendo su mano debajo de mi falda.
     
    —La puta es muy sumisa —le dijo al trailero, apretando mi trasero con lascivia—. Y su culo es exquisito. Trátala como la puta que es.
     
    Sus palabras resonaron en el espacio confinado del tráiler, humillándome y aterrorizándome al mismo tiempo. Sentí la mirada del trailero clavada en mí, evaluándome como si fuera un pedazo de carne solamente.
    
    La puerta del tráiler se cerró con un golpe seco, dejándome a solas con el trailero. Para mi sorpresa, su rostro se suavizó y su mirada se llenó de una extraña mezcla de compasión y arrepentimiento.
     
    —Lo siento, puta, que te haya hecho pasar por esto —dijo con voz suave—. Pero no teníamos alternativa.
     
    Me ...
    ... quedé atónita ante sus palabras. ¿Acaso sentía remordimiento por lo que me había sucedido?
     
    —En un rato más vamos a detenernos en un lugar para que te limpies y después continuamos el viaje —continuó, tratando de tranquilizarme.
     
    Luego, se acercó a mí y me abrazó con suavidad. Su contacto, en lugar de asquearme, me transmitió una sensación de consuelo y protección.
     
    —Me dirás cómo te cogieron y lo que te hicieron, ¿verdad, zorrita? —susurró en mi oído, con una mezcla de curiosidad y morbo.
     
    Su pregunta me hizo estremecer. 
    
    ¿Realmente quería revivir los placeres que había experimentado? ¿Era capaz de hablar de ello sin excitarme nuevamente por completo?
    
    A pesar del miedo y la confusión, una parte de mí se sintió aliviada por la inesperada muestra de compasión del trailero. Decidí confiar en él, al menos por el momento.
     
    —Sí, te diré todo —respondí con voz temblorosa—. 
    
    Para que después me cojas muy rico. Y quiero tu leche en mi culo, pucha y boca. 
    
    ¿Lo harás, verdad, mi amor?
     
    Mis palabras, aunque cargadas de dolor y humillación, también revelaban un deseo profundo de conexión y placer. Quería creer que, después de todo lo que había sufrido, aún era posible encontrar algún tipo de satisfacción en la  verga de este hombre.
     
    Héctor me miró con una expresión indescifrable. 
    
    ¿Cómo reaccionaría ante mi propuesta? 
    
    ¿Sería capaz de cumplir mis deseos más oscuros?
    
    Espero que hayan disfrutado de mi relato hasta ahora. En el futuro, les narraré ...