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Lo que hace una mujer decente en tiempos de crisis
Fecha: 23/09/2026, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Elza, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... Mi mujer, congelada junto a mí, inmóvil. Seguramente arrepentida de haber ido. Usted sabe que la situación nacional está muy difícil, en crisis… hemos pensado que quizás mi mujer, pudiera trabajar aquí. Sin responder, la examinó a detalle, sin vergüenza, de arriba a abajo. Le hizo seña de girar. Ella obedeció. Se quedó pensando y nos dijo: ¿Están seguros? No , pero quisiéramos probar. Hum… vamos a ver, allá hay un baño, quítese la ropa. Ella abrió los ojos, vi que se ruborizó mucho. Se quedó unos momentos quieta y salió como le indicaban. Un tiempo después, regresó en ropa interior, cubriéndose con las manos y la ropita como escudo, parándose junto a mí. Ponga su ropa ahí, señalando un banco a unos pasos. Eso la forzó a regresar sin su escudo. Se paró de nuevo junto a mí, medio viéndome y viendo al gordo. Humm. No está mal, quítese el sostén. Lo hizo muerta de vergüenza. Y los calzones, póngalos allá… lo hizo, roja como un jitomate. Dese vuelta, despacio. Lo hizo. Dirigiéndose a mí, me dijo: No está mal, es de la calidad del local, pero necesito probarla. En un putero, el desgraciado me estaba diciendo que se iba a coger a mi mujer. pero no tenía más remedio. O nos salíamos y el sacrificio que ella ya había hecho, no tenía precio. Solo moví la cabeza , aceptando. Le dijo que caminara hasta e extremo de la barra y aproveché para pedirle ver la prueba, pero que mi mujer no supiera, o se iba a avergonzar y no iba a servir. Me vió fijamente y aceptó, me ...
... dijo: voy a llevarla a un cuarto especial que tiene cámara, y usted la podrá ver en mi oficina. Ese mesero lo llevará. Cuando mu mujer se acercó, le dijo que iría con él. Mi mujercita me vió, movió la cabeza y lo acompañó, encuerada como estaba. Ya se imaginaba para que. El mesero me condujo a un despacho, prendió una pantalla, y se salió. En la pantalla podía ver muy bien a mi mujercita encuerada, intentando ridículamente cubrirse, Y a gerente haciéndola girar y manoseándola. Poco a poco, vi que ella se tranquilizaba. Ya medio sonreía de los malos chistes del gordo. Después, la sentó en la cama, y se desnudó. ¡Abrimos unos ojotes cuando vimos el fierro del gordo! era muy grueso y de unos 25 centímetros, ¡Una trancota! Hizo que ella lo acariciara y se lo moviera. Para mi sorpresa, ella lo hizo sonriendo, con gusto moviéndolo con las dos manos, hasta que lo puso duro. A seguir oí ordenarle que lo mamara. Estaba claro que le preocupaba el tamaño del monstruo, pero se esforzó en comérselo. Apenas le cabía algo más que la cabezorra, le lamió el mástil. Con una mano acariciaba las bolas y con la otra las nalgas. El gordo parecía satisfecho. Comenzó a decirle que era su putita, y le daba órdenes. Después, la puso reclinada para cogérsela, Lo hizo poco a poco, el cabrón sabía muy bien el tamaño de su mástil, ví como le iba entrando ese pedazote de carne a mi dulce esposita. Ella gemía y para mi sorpresa, comenzó a decir palabronas: ¡Ay que rica vergota me estás metiendo pinche ...