1. Un error que me costó caro...


    Fecha: 19/10/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: ELRISA, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... vez a la precaución cuando el conductor me dijo que ya tenía que ir a liquidar las cuentas con su jefe, y me preguntó que cómo hacíamos entonces. Yo le pregunté si me podía colaborar y él me respondió: —La única forma en que la puedo colaborar es que busque el dinero, porque el dueño no acepta que le queden debiendo nada. Y si me llevo la maleta, nosotros nos vamos mañana y regresamos otra vez a los dos días—. O sea, se iban el domingo de madrugada y regresaban el martes en la mañana, pero yo tenía que trabajar el lunes temprano.
    Yo le supliqué: —Por favor, colabóreme, hable con su patrón—. Pero él me contestó: —Ya le dije que él no acepta esos favores. Al conductor que estaba antes de mí lo sacaron por eso, por fiar un pasaje. Usted está muy linda y es muy querida, pero yo no voy a perder mi trabajo así nomás, porque mis hijos viven de esto—. De pronto se paró y le dijo al ayudante que lo acompañara: —Tengo que ir a liquidar—. Se fueron a tomar una cerveza cada uno en la cantina y vi que se secreteaban entre sí. Yo me alegré un poco porque pensé que de pronto iban a encontrar una solución.
    Cuando el cobrador regresó a donde yo estaba, se sentó, y vi que el gordo conductor se alejaba. El cobrador me dijo: —Mi jefe va a ir a liquidar. Me dijo que lo único que podía hacer era poner la plata de su propio bolsillo, pero con la condición de llamar a su novio para que el lunes, cuando ellos lleguen allá a la capital, él nos la devuelva y nosotros se la traemos a él. Era la única ...
    ... forma. Pero hay un problema: esa plata que él le va a prestar es la de los arriendos de nosotros, lo de la dormida y las comidas, así que nos va a tocar dormir en el bus hasta la mañana siguiente, que es domingo. Ya mañana usted podría ver si habla con la señora—.
    El cobrador agregó algo a lo que le encontré lógica: —Bueno, aquí la gente no fía arriendos, porque aquí lo que sobra es quien arriende. Me imagino que a usted se lo apartaron, pero si no paga, se lo arriendan a otro. Así que vamos un momento allá mientras cae la tarde, a ver qué le dice la señora—. Acepté y nos fuimos caminando. Estaba un poco lejos, pero allá llegamos. La señora era muy amable y muy querida, pero apenas le comenté que se me había quedado el dinero, su cara se transformó y me dijo que no podía esperarme, porque de eso era que vivía ella y tenía que pagar una plata de la universidad de sus hijos. Me dijo que no podía colaborarme con eso; que el lunes que llevara la plata ella me daba la llave del apartamento, y que me esperaba máximo hasta el lunes al mediodía.
    El mundo se me quiso venir encima. Di media vuelta con mi acompañante —un extraño en ese momento que me estaba ayudando en mis tropiezos— y nos regresamos a la plaza principal, donde estaba la cancha del pueblo y donde llegaban los buses. Él me dijo: —Bueno, la única solución que tiene aquí es que esta noche se quede durmiendo con nosotros en el bus, porque mi jefe ahora le dejó la plata al dueño y me imagino que quedó pelado, sin un peso. ...
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