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Un error que me costó caro...
Fecha: 19/10/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: ELRISA, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... La única solución es dormir en el bus y mañana, antes de que nosotros nos vayamos, hablamos con un amigo de allí del pueblo para que la deje pasar la noche del domingo en su casa. Usted el lunes a primera hora se cambia y deja la maleta ahí; cuando nosotros lleguemos con el dinero, ya va donde la señora. Es la única solución que le veo—. Yo no le vi nada raro ni nada malicioso; al contrario, estaba agradecida con ellos porque me estaban solucionando un problema que yo misma me había ocasionado. Cuando llegamos a la plaza, ya el conductor estaba montado en el bus. Eran casi las 4:00 o 5:00 de la tarde, ya había perdido la noción del tiempo. El conductor le dijo al cobrador: —Súbame para ya estacionar—. Yo me subí al mismo puesto en el que había llegado, allá atrás, y el conductor se quedó hablando nuevamente con el ayudante; hablaban tan bajito que no podía escuchar. Sentía un cansancio enorme y ya me quería dormir. El bus subió a la parte alta del pueblo y se estacionó en una zona muy apartada. Desde ahí vi otros buses también estacionados, pero a bastante distancia de donde estábamos nosotros. El conductor me habló desde la cabina, allá donde estaba: —Seño, le solucionamos el problema, pasa que no nos quede mal. Llame a su novio; aquí también hay señal, mire a ver si trata de llamarlo para que el lunes nos tenga esa plata a primera hora allá en la terminal o mañana en la tarde cuando lleguemos, para traérsela, porque en este pueblo no dan nada si no hay plata por ...
... delante—. Enseguida le contesté: —Ya me pongo en eso, muchas gracias, muchas gracias. Les agradezco el favor que me hicieron—. Cuando me puse nuevamente a tratar de llamar a Alfredo, esta vez la llamada sí entró. La comunicación era un poquito confusa, pero me movía y le comenté lo que me había pasado. Él me dijo que se había dado cuenta apenas llegó a la casa de mi mamá, porque ella se metió a arreglar el cuarto donde dormimos y vio que había dejado la mochila encima del nochero. —Entonces, mi amor, ¡qué extraño! ¿Y dónde vas a dormir? —me preguntó. Yo le mentí y le dije que ya me había quedado donde la señora, que ella me había dado plazo para pagarle el arriendo el lunes. Sabía que si le decía que me iba a quedar a dormir en el bus, me iba a reprochar, me saldría con cosas raras y no era bueno decirle eso. Como a las seis comenzó a oscurecer y ya yo quería acomodarme para dormir en ese sillón del bus, en la parte de atrás, que era el más grande. En eso vi que subió el ayudante y me dijo: —Seño, mire que aquí le traigo unos fritos para que coma algo y no nos acostemos con las tripas vacías. Déjeme acomodar la maleta acá en una silla de adelante, porque esa silla de atrás es la más grande y aquí tenemos que acomodarnos dos, y uno en el suelo—. Yo enseguida abrí bien los ojos, preocupada, porque iba a tener a alguien extraño durmiendo al lado mío; no iba a poder ni pegar el ojo teniendo tantas sillas vacías en el bus. Se me hizo muy raro que se fueran a sentar al lado mío. Como ...