1. EL SEÑOR BALTAZAR y Sus dos Putas Hija y Madre


    Fecha: 22/10/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: Cacherox100, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... vida. 
    Asi que Ricardo queria saber hasta donde podia llegar ese viejo ya que eso le generaba un morbo intenso y grande.
    
    Una semana después, Baltasar llamó.
    
    —Ricardo, ¿cómo está la princesa? Cuando vendria a darle una pequeña visita a este pobre viejo?
    
    -Ricardo en ese momento tenia un tiempo libre y su esposa estaba en el trabajo (Ya que ella trabajaba turno tarde y Ricardo turno mañana cosa que asi podian cuidar de la nena y no dejarle mucho tiempo a solas) asi que acepto a ir a visitarlo depaso saciar su curiosida de que queria ese viejo con su hija y hasta donde llegaria.
    
    La casa era tal como la había descrito: vieja, grande, con un jardín descuidado lleno de árboles frutales y un estanque verde con peces de colores que nadaban lentos. Dentro olía a madera, a tabaco, a comida, alfombras gastadas, un sofá enorme.
    
    Y en medio del salón, el sillón de cuero de Baltasar. Un sillón gigante, hundido, gastado por un solo cuerpo durante años y años.
    
    Lucía entró corriendo al jardín. Ricardo se sentó en el sofá. Baltasar sacó refrescos y ron, y le sirvió a Ricardo un vaso grande sin preguntarle si quería.
    
    —Está bien así, ¿no? —dijo el viejo, sentándose en su sillón, que crujió bajo su peso—. La nena juega. Nosotros hablamos.
    
    Y hablaron. Hablaron de trabajo, de fútbol, de la vida. Baltasar era viudo desde hacía quince años, sin hijos. Había sido marino, luego comerciante, luego nada. Tenía dinero de sobra y tiempo de sobra, y una casa vacía.
    
    De vez en ...
    ... cuando, mientras hablaban, los dos miraban por la ventana. Lucía corría por el jardín. Se agachaba junto al estanque. Se levantaba el vestido hasta la cintura para no mojarlo y metía las manos en el agua, y el viejo, desde el sillón, la miraba.
    
    —Muy bonita —dijo Baltasar otra vez, con esa voz.
    
    —Sí —dijo Ricardo.
    
     Los dos hombres se miraron, y hubo un silencio que Ricardo no supo cómo interpretar.
    
    Cuando se fueron, Baltasar le dio a Lucía una bolsita. Dentro había unas braguitas nuevas, de un rosa fuerte, y un pequeño lazo.
    
    —Para la próxima vez —dijo.
    
    Lucía, encantada, se puso de puntillas y le dio un beso en la mejilla. Baltasar se agachó un poco para recibirlo, y Ricardo vio cómo el viejo, mientras la nena le besaba, le ponía una mano enorme en la espalda baja. La mano cubría toda la espaldita de Lucía. 
    
    —Adiós, princesa —dijo el viejo, y lo dijo mirándola a los ojos—. Vuelve pronto.
    
    Esa noche Ricardo tambien se le hizo difícil conciliar el sueño ya que no podia creer que ese viejo le comprara ropa interior a su hija. Y no cualquier ropa ya que cuando toco ver la bolsa con la ropa. Era calzones demasiado delgados casi como tangas. Ricardo no queria que su esposa se enterase de eso asi que le pidio a lucia que guardara bien la ropa interior y que no dijera nada de quien se las dio.
    Y lucia asintio con la cabeza guardando le secreto.
    Poco a poco las visitas fueron mas recurrentes. Cada dos o tres semanas, a veces más. Baltasar siempre tenía algo para la ...