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A los Pies de Doña Rosita. Capítulo 1: La reunión
Fecha: 03/11/2026, Categorías: Fetichismo Tus Relatos Autor: Perro Esclavo de Pies, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... Marisol, así como el de la gran mayoría de uniformes de escuelas públicas, consistía de una camisa blanca, falta encuadrada color gris hasta las rodillas, calcetas blancas altas (casi llegando a las rodillas) y esas zapatillas negras que Marisol tanto odiaba usar, pero que la obligaban por reglamento, y que siempre le molestaban cuando quería jugar con sus compañeros en los recreos. —Perdón, mamá, se me olvidó, pero ahorita me lo quito y lo guardo para mañana, te lo prometo. —Sí, sí, okey. Bueno, ando cansada, y ya me quiero ir a dormir. Me voy a mi cuarto. Te dejo, pero eso sí, no te vayas a desvelar porque mañana tienes escuela temprano. —Claro, ma’. Buenas noches —dijo la chica mientras masticaba un bocado de su cena. Rosita salió de la pequeña cocina, pasó por el estrecho y poco iluminado pasillo que conectaba con el cuarto de su hija y el suyo propio. Así como la mayoría de las casas de la zona, su casa era de un solo piso; y los espacios: los dos cuartos, los pasillos, la cocina y la sala eran algo reducidos. Sin embargo, para Rosita y para su única hija Marisol ese pequeño espacio parecía más que suficiente. Entró a su cuarto, y se encontró con el pequeño televisor de tubo donde a veces veía sus novelas, los viejos muebles de madera que había heredado de sus padres y que parecían sacados de otra época, el espejo que había comprado en un tianguis hace unas décadas y que necesitaba una limpieza, las imágenes de unos santos, un par de fotos familiares ...
... en las paredes, y finalmente su pequeña, pero cómoda cama, decorada con su cubre colchón rosado. Fue entonces cuando Rosita recordó que había metido el sobre con dinero dentro de su bolsa, lo tomó y sacó el sobre. Cuando lo abrió no pudo evitar escapar un gesto de asombro. Vio que eran bastantes billetes, muchos más de los que se esperaba, comenzó a contarlos con ánimo y cuando acabó se dio cuenta de que eran $10,000 pesos ($500 dólares estadounidenses). Para Rosita que se dedicaba a limpiar casas ese era un montón de dinero, mucho más del que imaginaba que Herman le iba a dar, ¡y tanto solo por ir a su casa y hablar un poco con él! Cuidadosamente, regreso los billetes al sobre y los escondió debajo del colchón de su cama. Apago la luz y se acostó tratando de conciliar el sueño, pero por más que trataba simplemente no era capaz, no podría dejar de pensar en todas las cosas en las que podría utilizar el dinero que acababa de conseguir y, sobre todo, pensaba en que tenía justo en frente de ella la oportunidad de ganar incluso más dinero si tan solo aceptara el “trabajo” que el señor Herman quería que hiciera. Eran ya pasadas las 11:00 de la noche cuando Herman recibió una llamada a su celular, quien se levantó de su cama para responder al número que reconoció de inmediato. —Buenas noches, señor Herman, soy doña Rosita. Sé que es bastante tarde, pero he estado pensando en la propuesta que me hizo el día de hoy y quería preguntarle si aún estaba interesado en ...