-
A los Pies de Doña Rosita. Capítulo 2: La primera sesión de Rosita
Fecha: 03/11/2026, Categorías: Fetichismo Tus Relatos Autor: Perro Esclavo de Pies, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... quería probar algo nuevo, así que con sus manos tomó ambos pies y los juntó, de forma que ambas plantas estuvieran una al lado de la otra. Luego metió la cara entera en esas plantas morenas y rugosas, de forma que todo su rostro estuviera cubierto por la sudorosa piel de la señora Rosita. No había un solo centímetro que no estuviera en contacto directo: su frente contra los dedos, sus ojos completamente cerrados contra el antepié, su nariz y labios suaves y rosados se apretaban contra los surcados arcos, y su barbilla contra los ásperos talones. Con el rostro metido entre los pies de la señora Herman era incapaz de ver nada, pero eso no era lo importante, lo importante era el olor, y el olor era agrio y magnífico. El espacio entre la nariz y los arcos era estrecho por lo que respirar era más difícil, así que Herman tenía que poner todo su esfuerzo en inhalar profundo y así hacer que ese fuerte hedor a sudor recubriera sus pulmones. Herman estaba en el paraíso de los fetichistas de pies, perdido en el olor de los pies de esa increíble mujer. Sin previo aviso una suave alarma comenzó a sonar, Herman quitó el rostro de las plantas de Rosita y se fijó en el elegante reloj de plata que llevaba en la muñeca izquierda, se dio cuenta de que era la alarma que había puesto al iniciar la sesión. —Parece que ya ha pasado una hora. La sesión terminó. ¿Qué le ha parecido su primera sesión de dominación femenina, doña Rosita? —preguntó Herman mientras se acomodaba de rodillas—. ...
... ¿Le ha gustado? —¿Realmente ya ha pasado una hora entera? Ni noté el paso del tiempo, se me hizo superrápido —respondió Rosita sorprendida de lo fácil que había resultado terminar su primera sesión—. De verdad me la he pasado bien, el masaje fue increíble, realmente tiene unas *manos mágicas.* —Gracias, para mí fue un privilegio haber tenido la oportunidad de masajear sus bellos pies… y olerlos también —dijo Herman— Para ser su primera sesión lo ha hecho excelente, le aseguro que con la práctica se irá haciendo cada vez más experimentada. Creo que tiene un don para la dominación. Rosita se sonrojó un poco al escuchar sus palabras. —Una última cosa antes de terminar, doña Rosita —dijo Herman— ¿Me daría permiso para besar sus pies en señal de agradecimiento? Rosita rio poquito, y sintió un poco de vergüenza, pero luego recordó cuál era su papel como *dominante *durante la sesión, así que respondió: —Claro. Te doy permiso de besar mis pies —dijo tratando lo mejor que pudo de dejar la vergüenza de lado. Los ojos de Herman se abrieron de golpe y se pusieron brillosos ante las palabras de la señora. Sin esperar un solo segundo abalanzó su cara hacia esas plantas morenas y comenzó a besarlas lenta y apasionadamente. Quería que Rosita sintiera al máximo aquellos besos que con tanto fervor estaba poniendo sobre sus pies. Colocaba sus suaves labios rosados sobre la rugosa piel de las plantas y daba besos devotos, tanto que incluso dejaba un poco de su propia saliva ...