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Sadomasoquismo gay: El obrero de la construcción.
Fecha: 03/11/2026, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Darvej, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... mientras le penetraba pronfundo. Dolor, desgarro y dolor, como nunca antes había sentido. Esto no era como Alphonse había soñado o imaginado, solo dolor, y un grito ahogado por la mano de su, ya a esta altura digamos "agresor". Sintió la cabeza del pene, luego su plena embergadura como pilar venoso. Luego una embasteida tras otra, mientras Henrí jadeaba y gemía con ronco acento de hombre. Y olía como macho, por el sudor de su cuerpo, olor a axilas, a hormonas masculinas, olor a pene. Y Henrí lo volvió a colocar en el suelo, dándole seño anal en posición del misionero. Henrí ahora lo gozaba todo, con su propio pene erecto, abrazando la espalda y hombros musculosos de Henrí, que estaba cubierto de sudor por el esfuerzo. Alphonose le rodeaba con sus piernas, y cada vez que el casco amarillo de Henrí caía se lo volvía a colocar en la cabeza, para no desarmar esta fantasía viviente que por fin estaba haciéndose realidad. Sentía el cuerpo, los músculos de Henrí, duros como hierro, y su pene robusto en su interior, con una penetración tan profunda que sus testículos llegaban hasta la apertura misma de Alphonse. Henrí le seguía besando el rostro, los ojos, y se engolozinó en el cuello del jovencito, quien sentía el picor de la barba del albañil. Y Henrí no bajó sus jeans, que ...
... seguían bien puestos, mientras Alphonse le estrujaba y apretaba los muslos y sus glúteos, NUNCA MÁS DEJARÍAN DE EXITARLE LOS JEANS APRETADOS. Y Alphonse espontánea e incontrolablemente empezó a decir palabrotas, mientras apretaba sus dientes y una sonriza pícara le llenaba su cara: "Así, papito, así, dale duro, dale, papi..." Y cada dulce palabra exitaba más a Henrí. Hasta que el pobre Alphonse empezó a experimentar un orgasmo anal prostático intenso. Las caderas de Henrí se movían en círculos, para hacer "sufrir" más a Alphonse, que ahora gimoteaba como una puta. Henrí flexionó su biceps derecho "¿te gusta esto, putito, te gusta?". Lo volteó y siguió atacando, mientras Alphonse se sentía lleno, pleno, con esa extraña sensación de tener el vientre distendido, con dolor intestinal, como el que se siente en una colitis. Y entonces la eyaculación y el silencio... Alphonse se desmayó de placer y apenas recobró el sentido, exausto, como si hubiera jugado uno de sus partidos de rugby. Henrí se había ido, había logrado lo que tantos días llevaba codiciando. NO ERA ALPHONSE EL ÚNICO QUE HABÍA ESTADO RECREANDO SU MIRADA. Esta experiencia fortuita y fugaz marcó los inicios de Alphonse, y le ayudó a desinhibirse y reconciliarse consigo mismo. Y por supuesto, a obtener un nuevo gustillo por el DOLOR.