1. El despertar sexual de Miriam (corregido).


    Fecha: 04/11/2026, Categorías: Jóvenes Tus Relatos Autor: angeel04, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Esta historia se desarrolla en una ciudad de clase media: Miriam es una chica de 18 años, muy popular entre los hombres de todas las edades debido al cuerpazo que tiene; mide 1,72 m, pesa 52 kilos, su cabello es de color rubio, unos ojos grandes de color café, preciosos, con una mirada entre inocente y coqueta que hace que uno no deje de mirarla, unos labios gruesos, cintura breve que hace resaltar los enormes promontorios de sus nalgas, un tremendo trasero redondo y parado y un par de piernas carnosas, todo esto coronado con una cara preciosa de niña todavía.
    
    Miriam vive en la esquina de la calle, en una tienda de abarrotes con sus papás y hermanos. Como decía, esta jovencita es muy popular entre los hombres de esa colonia; la chica gustaba mucho de usar blusitas ombligueras ajustadas con escote y también pantalones o vestidos cortos muy ajustaditos, luciendo las riquísimas nalgas que tiene. Cuando salía a algún mandado se volvía el centro de atención de todos los hombres: viejos, jóvenes, adultos, ninguno se podía sustraer a la vista de la ya encamable jovencita. A pesar del tremendo desarrollo de su cuerpo, su mentalidad todavía era de una niña; para ella lucir su cuerpazo era un juego, ya que le gustaba oír los piropos que le decían en la calle sin medir las consecuencias que vendrían después, y porque era verano hacía mucho calor y se sentía más cómoda con esos atuendos ligeros y cortos.
    
    Miriam, después de haber estudiado para estilista, decidió pedirle trabajo ...
    ... a una amiga de su mamá que tenía un salón. El camino que hacía de su casa al trabajo dejaba a todos los tipos con la boca abierta, viendo lo espectacular que estaba, esas nalgotas que se enmarcaban con su cinturita breve, dejando a los viejos vecinos del salón impactados, además de la pequeña sonrisa que les daba Miriam, que aún les excitaba más.
    
    Un fin de semana que su abuela se encontraba enferma, su papá la mandó a comprar a la farmacia unas pastillas para el dolor de cabeza. Esa tarde hacía un tremendo calor y Miriam traía puesto un vestido con círculos negros de doble tela, haciendo la ilusión de que solamente los círculos negros tapaban ciertas partes de su cuerpo, dejando desnudo lo demás, de tirantes, con un escote que dejaba ver sus senos bien proporcionados, con unas nalgas increíbles en las que en cada paso se veía el contoneo de esas nalgotas pidiendo un buen trozo de carne, y se calzó un par de zapatos de tacón, haciendo más arrogantes esas nalgas. Como no la dejaban salir sola a ningún lado, ese día decidió lucirse: se veía tremendamente espectacular.
    
    Cuando salió a la calle para buscar la farmacia, los hombres se le quedaban viendo con cara de bobos, viendo a esa espectacular hembra caminar contoneando esas nalgotas, haciendo que el vestidito se meciera y se levantara levemente, enseñando más de ese espectacular par de piernas y casi las nalgas. A su paso le decían de todo; hasta los carros se detenían para admirarla y la invitaban a subirse. Le decían ...
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