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El despertar sexual de Miriam (corregido).
Fecha: 04/11/2026, Categorías: Jóvenes Tus Relatos Autor: angeel04, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... ver hacia el pantalón de don Memo, en el que se le marcaba un buen bulto, sonrojándose la joven. Así transcurrieron los días: el viejo Memo espiando a la chamaca y molestándola cuando se dirigía a su trabajo. Solo descansaba de este viejo la chica cuando su mamá la acompañaba, pero esto no podía ser muy seguido. Miriam, con una cara de niña pero con cuerpo de mujer deseosa de sexo, comenzaba a sentir algo extraño, que era la excitación que le provocaba ese viejo, deseando verlo y sus miradas, que la llenaban de cosquilleos en todo su cuerpo. La reacción de Miriam estaba cambiando cuando don Memo llegaba a la tienda: desde meterse a su casa cuando lo veía hasta otorgarle una tímida sonrisa; y en su forma de vestir, la hermosa Miriam sabía bien la hora en que iba a la tienda don Memo, tratando de vestirse de una forma más llamativa. Aprovechando que su papá estaba distraído con los repartidores del refresco, atendió a don Memo. Traía puesta una minifalda cortita que usaba regularmente con shorts de licra, pero esta vez solo traía su tanga favorita, que era una blanca semitransparente de encaje, y una blusita ajustada. Don Memo se quedó impactado con el cuerpazo de la joven: se veía como las putas de lujo que solo veía en revistas o en table dance de lujo, fuera de su alcance. Miriam estaba como nunca, disfrutando el momento y la mirada lujuriosa de don Memo, excitándose demasiado. Don Memo le pidió unos cigarros que estaban en la parte superior, teniendo que subir ...
... un par de escalones para tomarlos; al subir, la falda se le subió un poco, mostrando casi el contorno de sus nalgas, dejando a don Memo con la boca abierta. En ese momento entra su papá, viendo el espectáculo que le daba al viejo don Memo y a los repartidores, diciéndole que se metiera a la casa y se cambiara de ropa, y que cerrara un rato la tienda hasta que llegara, porque tenía que arreglar algo de los pedidos en la compañía de refrescos. Miriam, un poco apenada por la situación, le contestó: —Sí, papi, nada más atiendo a don Memo y cierro. Le dio los cigarros a don Memo; para cerrar la tienda se acercó a la cortina para bajarla y se ofreció don Memo a ayudarla. La jovencita aceptó, aprovechando para hacerle plática, preguntándole su nombre y su edad, y si tenía novio; respondiéndole Miriam de una forma inocente que su papi no la dejaba tener. Le dijo don Memo: —Eres toda una mujer, Miriam, ve tu cuerpo, estás buenísima, debes tener muchos pretendientes. Miriam agachó la cabeza, algo apenada, contestándole que no tenía pretendientes. La excitación de Miriam la volvía a traicionar: se estaba excitando por las palabras y miradas de don Memo. Le preguntó por su mamá, contestándole Miriam: —Mi mami está con mi abuelita, cuidándola. Don Memo ya no pudo más: se acercó a ella y la trató de besar. Miriam lo trató de empujar, pero no pudo, diciendo don Memo: —No te resistas, nena, yo sé que te va a encantar; ya eres una mujer, tu cuerpo pide verga, déjame ...