1. Historias De Oficina -11-


    Fecha: 22/04/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Danuss, Fuente: CuentoRelatos

    ... mi frazada “Edward” ¿Era el nombre del hombre que me golpeo? La puerta se abrió, Michael ingreso con una bandeja y un cubo de desperdicios, con tranquilidad y una sonrisa se acercó, dejo mi desayuno en el piso frente a mí y el cubo cerca de la puerta.
    
    —Buenos días ¿Tienes hambre? – susurro con una sonrisa todavía más grande
    
    El desayuno constaba de un vaso de agua, café cortado, varios trozos de pan y algo de mermelada, mis ojos lo observaban detenidamente, mientras que mis labios permanecían cerrados, solo me estremecí cuando se sentó a mi lado
    
    —Tienes que comer algo – dijo con un tono más frio esta vez – ¿no vas a decir nada?
    
    —Tengo que ir al baño – dije en un susurro practicante ahogado
    
    —Para eso es el recipiente.
    
    Me temía esa respuesta, tenía muchas ganas de llorar, pero realmente ya no podía, solo me quedo rogarle durante varios minutos, suplicándole misericordia hasta que por fin en una muestra de generosidad me ayudo a levantarme, sujeto mis manos a mi espalda con un pedazo de cable que se hallaba en el piso y me condujo fuera de la habitación, tras unos pocos pasos llegamos a otra, la puerta se abrió y un olor nauseabundo, asqueroso ingreso a mis fosas nasales, el lugar era una autentica mugre, fue ahí cuando comenzó otro ruego a Michael para que me suéltelas manos y espere afuera, jure cerca de siete veces por mi vida que no intentaría nada ¿Qué podría hacer en todo caso? Pasaron los minutos Michael golpeo la puerta apurándome, después de tanto ...
    ... rogar mi cuerpo no podía hacer, era todo tan frustrante, todas mis fuerzas se concentraron en tranquilizar a mi mente para poder hacer mis necesidades, la puerta sonó por segunda vez, me concentre en mi sueño, en la tranquilidad que me proporcionaba, me apure lo más posible, trate de tirar la cadena, pero el dorado liquido no iría a ningún sitio, no había agua, Michael golpeo por tercera vez entrando en esta ocasión, volvió a atar mis muñecas para el camino de regreso, comí y bebí prácticamente todo lo que me ofreció, no sé exactamente cuándo tiempo paso pero mientras yo devoraba todo de un modo para nada femenino, el por su parte en ningún momento levanto sus ojos de mí, permanecimos en silencio por largo tiempo, hasta que pudimos oír como una puerta cercana se cerró de un portazo, inmediatamente me congele, mi vista se fijó en la puerta de esa húmeda habitación que se abrió de un golpe dando paso a Edward <siendo que fuese su nombre real.>
    
    —Vos… a la silla – dijo señalándome con el dedo mientras se acercaba amenazante.
    
    “¿Silla?... ¡Silla!”
    
    Mi cuerpo se removía, clavaba en vano mis talones contra el suelo con tal de no seguir avanzando, pero mi peso parecía no ser un problema para él, ya que me arrastraba con total facilidad, me sentó en la silla y ajusto cada una de las correas a los distintos miembros de mi cuerpo.
    
    —Bien Srta. Márquez me estoy cansando de este juego en el que no obtengo resultados.
    
    —No tengo respuestas, ya no sé de qué manera decirlo.
    
    —Parece ...
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