1. El delfín negro


    Fecha: 28/04/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: dulces.placeres, Fuente: CuentoRelatos

    Fines del dos mil dos, era apenas una veinteañera que había decidido hacerse su primer tatoo, unas pequeñas gaviotas apenas debajo de la nuca.
    
    Siempre me gustaron las aves, sus vuelos me inspiran libertad, y envidio esa posibilidad que tienen de separar las patas del suelo y poder ver el mundo desde otra perspectiva.
    
    Busqué varios sitios al azar, y en esa búsqueda conocí a Roque, la persona que sería quien plasmaría ese dibujo en mi piel.
    
    Lo elegí porque me dio confianza y me explicó serenamente como haría el trabajo, su voz me dio seguridad en ese momento, aunque mientras él hablaba yo solo miraba sus enormes ojos verdes, diablos… que ojos!
    
    Roque era un joven que no me llevaba muchos años, de cabellos entre castaños y rubios, bastante más alto que yo, bastante fornido, y con varios tatuajes en su piel que despertaron mi curiosidad.
    
    Ese primer tatoo dio pie a que empezara una relación de amistad en principio, empecé a visitarlo casi a diario, me gustaba cebarle unos mates mientras compartíamos algunas facturas o biscochos, todo se fue dando, nos enamoramos y terminamos armando nuestra familia.
    
    Voy a hacer una mención de Marcelo, amigo íntimo de Roque, a quien también conocí en esos días, y con quien de alguna manera establecí también una amistad. Nunca me pareció atractivo, al menos no de mi tipo de hombre, de cabellos rizados, oscuros, como sus ojos, bastante musculoso, grandote, de labios gruesos, creo que su mejor cualidad era su simpatía, al menos lo más ...
    ... me llamó la atención de él.
    
    Como dije, en esos momentos… solo buenos amigos.
    
    La convivencia con Roque empezó viento en popa, fuimos felices, en esos primeros años, me regaló varios tatuajes, siempre me gustaron los pequeños, tatuajes que significaran algo para mí, como esas gaviotas…
    
    Pero con el correr de los años todo se fue desgastando, solo sucedió… no fueron peleas, ni gritos, ni nada, solo poco a poco la llama se fue apagando y fue cuando Marcelo…
    
    A medida que mi relación con mi esposo se iba enfriando, empecé a sentirme sola, desprotegida, frágil, y encontré en su amigo un apoyo, y empecé a conocerlo como hombre.
    
    Empecé a encontrarme a escondidas con él, me confesó que siempre había estado enamorado de mí, pero que, por respeto a mi marido, su amigo, nunca había dicho nada, en principio eran solo charlas, pero luego intentó robarme un beso, y mis defensas poco a poco cayeron… cuando me di cuenta, me había atado a ese hombre y le había sido infiel a Roque, su mejor amigo…
    
    Fines del dos mil diez, cambiaba de hombre, Roque y yo quedamos muy bien, solo se había terminado, lo nuestro fue edificar un castillo hermoso a orillas del mar, lo descuidamos, no le dimos importancia y cuando nos dimos cuenta, las olas y el viento se había llevado todo…
    
    Sabía de lo mío con su amigo, no le molestó, hasta vio con alegría que, si yo había elegido otro hombre, ese hombre sea su mejor amigo…
    
    Y empecé mis días de convivencia con Marcelo y ahora creo que el error fue ...
«1234...»