1. El delfín negro


    Fecha: 28/04/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: dulces.placeres, Fuente: CuentoRelatos

    ... no haber cortado los lazos con Roque, porque ellos siguieron siendo mejores amigos y yo lo seguí frecuentando, y me di cuenta que el haberlo perdido solo había despertado el deseo nuevamente, porque diablos… esos ojos verdes…
    
    En resumen, era feliz junto a Marcelo, pero añoraba mis días con Roque…
    
    La loca situación que leerán a continuación ocurrió hace un par de años, Marcelo quería formalizar nuestra situación de pareja, un casamiento por civil, anillos, fiesta, todas esas cosas, pero yo siempre fui enemiga de todas las formalidades, así que puse mala cara a su idea, pensamos las cosas y decidimos hacernos un nuevo tatoo, cada uno el mismo, que simbolizaran esos anillos que nunca tendríamos…
    
    Pensamos un poco, descartamos algunas ideas y decidimos hacernos un delfín negro, símbolo de la fidelidad, rodeado por pequeñas estrellas.
    
    Le pedí a Marcelo que se lo hiciera en su pecho, cerca de su corazón, me pareció muy romántico. El por su parte, eligió mi pubis, algo muy íntimo, cerca de mi clítoris, lugar que siempre queda oculto bajo la ropa interior, me reí mucho con su loca idea, pero por qué no darle el gusto?
    
    Y ya adivinarán que sucedió… a quien recurrimos por ese tatuaje, si… Roque, quien si no… él y Marcelo eran como hermanos y yo era su ex, conocía cada rincón de mi cuerpo y no habría nada nuevo para él, ni para mí, ni promiscuo o vergonzoso en esta situación.
    
    Y todo lo que se suponía un simple trámite cambió sin quererlo…
    
    Esa mañana Marcelo se tomó el ...
    ... trabajo de depilarme por completo, dejando mi sexo como el de una niña pequeña, usó un jabón mentolado que me dio cierta excitación, como adelantando lo que vendría.
    
    Viajamos a lo de Roque, mi ex dejó en claro la situación, él iba a ser muy profesional con todo, por respeto a su amigo, quien se quedaría observando a un costado y por respeto a mi persona, así que me pidió que pasara al baño y me desnudara de la cintura para abajo y me ofreció una toalla blanca para que me cubriera.
    
    Roque empezó a preparar sus cosas, sus instrumentos, sus guantes, Marcelo solo se acomodó en una silla, al costado y yo me dirigí al baño a quitarme la ropa. Mientras lo hacía, escuché sus jocosas charlas de hombres, hablaban de futbol, cosas que no eran de mi interés.
    
    Pasados unos minutos, estaba desnuda de la cintura para abajo, ajusté la toalla en mis caderas y salí de regreso, ahí me sentí raramente observada por los dos hombres que se quedaron mudos en un silencio sepulcral, ahí estaban los dos viejos amigos clavando su vista en mi figura, mi hombre actual, al que amaba, mi hombre anterior, al que añoraba…
    
    Un escalofrío corrió por mí espalda, solo tuve una rara sensación, un presentimiento, las cosas no serían solo un trámite como había imaginado.
    
    Me acomodé sobre la camilla, quedando de lado de Marcelo quien observaba todo con suma atención, Roque con sumo cuidado y respeto me bajó la toalla justo, justo hasta donde empieza la línea de mi vagina, me sentí rara… y luego empezó a ...
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