1. El Baldío y El Mirador. 12ª parte. *[ Fin ]*


    Fecha: 30/04/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: sexigaleno, Fuente: SexoSinTabues

    ... el momento detonante, en que comencé a tratar más a fondo a estas pequeñas princesas, la suerte fue haber conocido por, ¡casualidad o accidente a Jenny!, quien salía llorando del baldío que estaba frente al edificio de departamentos que rentábamos mis compañeros y yo; de ahí las demás que obvio me las presentó mi Jenny una mañana que las invitó a conocerme, luego las otras que Jaqueline mi “barbi” las invitó a su hogar, el día que yo sólo iba a estar con cuatro y no con nueve, pero como les dije la suerte o el imán con ellas y que hasta la fecha las atrae; aún no he llegado a la senectud me faltan 6 años, ¿pero no sé qué tengo en la actualidad que las sigue atrayendo?, en estos momentos que escribo y que me encuentro en el país de Brasil, por cuestiones meramente laborales, he tenido la fortuna o la gracia de conocer muchas nenas, jovencitas, señoras jóvenes, y mayores, por mi profesión médica, y sí, yo siento que soy, donde quiera que vaya algo así, como atractivo a las pequeñas divas, ¡sin sentirme un adonis o algo por él estilo!, pero no con todas me arriesgo, yo soy el que dejo la puerta abierta y espero a que el momento surja, ¿sí las nenas quieren?, ellas te buscan, sino mejor no meterse en problemas gravemente legales, prosigo el final. Ya pasaba la una y media de la madrugada y yo seguía firme en la erección, ya llevaba tres eyaculaciones, pero quería más, la anfitriona Jaqueline al verme se arrimó a mi lado dándonos una lluvia de besos fogosos con manoseos bajo la ...
    ... sábana, mi dedo medio pasaba por la vulvita rubia haciendo círculos también a su granito llamado clítoris, ¡y que al oprimirlo sentía su palpitación en la yema de mi dedo invasor!, lentamente me di a encimarla y ella abría sus piernas haciendo a un lado su bikini bañador, lentamente me fui ubicando hasta poner el glande en su vulvita que rezumaba mieles calientitas, su boquita abierta y jalando aire y entre palabras entrecortadas, me dice ¡me-te—me---looo!, ya mi glande estaba abriendo la carne, hasta que ella con movimientos debajo de mí, comienza a emitir los consabidos gemiditos que llegaban a los oídos de las demás que no perdían detalle de la posesión bajo la sábana, de vez en cuando volteaban a la pantalla, pero más veían el ayuntamiento que nos dábamos Jaqueline y yo, más de 15 minutos estuve entrando y saliendo de ese estuche tierno, mi pene sintió tres orgasmitos de la “barbi”, ya que en el último ya no jadeo ni gimió, sólo me abrazó al cuello y se dedicó a llorar, como una parvulita que le quitan una golosina, ¡yo no acabé!, me fui saliendo de ella, hasta que hizo su cabecita de lado y cayó profundamente dormida, por el desgaste de sus breves acabaditas, ¡pero intensas! A un lado de ella y recostado me di a abrazarla y hacerle mimos en su abdomen plano, pero ella solo sollozaba con lagrimitas en sus ojitos que resbalaban a ambas orejitas, era divino verla, me embelesaba sus ojitos, su cuerpecito delgado pero con curvitas en desarrollo, todo de ella era una esfinge ...
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