1. El Baldío y El Mirador. 12ª parte. *[ Fin ]*


    Fecha: 30/04/2019, Categorías: Sexo con Maduras Autor: sexigaleno, Fuente: SexoSinTabues

    ... Paola de sus pulsaciones y a un lado mío acostada, me decía al oído, ¡lo mucho que me amaba!, y que no renunciaría en su empeño de que yo fuera de ella únicamente, yo le dije que eso lo hablaríamos a solas, sin que las demás se enteraran, que yo también estaba muy enamorado de ella, y que yo también la quería para mí, pasados los minutos, mi erección saltó como un resorte dura y mojada de los jugos de Paola y de Miriam que mezclados empapaban mi vello púbico, y así jale del brazo a Brenda que estaba excitada de ver lo de la pantalla, pero me dice que no quiere, ¡qué le duele el vientre de hace rato!, que lo hicimos en la mesa de billar, entonces veía que Inés se daba dedito repartiendo el puente de su bañador sobre su vulvita, la acomodé a manera que viera las imágenes que pasaban y de a “perrito”, le hice a un lado la tela que cubría su vaginita y se lo puse a manera de ir entrando en ella despacito, pero al sentir el calor y la lubricación propia de ella, me fui adentrando lentamente, hasta sentir que ella alojaba bien mi tronco ya que era la segunda vez que era penetrada por mí y me di a moverme, ella sola sin que la hubiere manejado alzó su colita presentándome su pequeña vaginita ya medio penetrada y me di a darle con suavidad, por varios minutos hasta que sentí su lubricación y me adentré más hasta que llegué a topar mis testículos en su vulvita, ¡pero ella no se quejaba!, sólo escuchaba sus tiernos gemiditos, así que me salí de ella y con cuidado se lo fui poniendo en ...
    ... su ojito trasero y lentamente comenzaba a friccionárselo, ¡ella sólo alzaba y pegaba su culito!, pero yo sólo la punta de mi lanza le restregaba en esa entrada, hasta que me decidí y con calma fui penetrando el orificio anal, lo raro que ella se dejaba, no chistaba nada, hasta que sentí que aloje el glande y un poco más, esperé yo creo menos de medio minuto y fui metiendo más, ella entretenida viendo la pantalla y de lo que hacían, ni caso hacía, sólo veía que estaba excitada y tomé más camino dentro, hasta que llegué a toparme con sus nalgas y en breves segundos salía y entraba de ese agujero caliente que me recibía como un guante apretándome el glande, no duré mucho, una descarga de leche fue a dar en el intestino de Inés quien lo recibió como una gatita con la cola bien paradita y su cabeza descansando en sus antebrazos, rápido jalé la toalla para ponérsela y no se ensuciara la cama, pero ella sola se la acomodó y se fue al baño, mientras yo me limpiaba con otra toalla de alguna de las demás princesas. Antes de proseguir la confección de este capítulo, quiero hacer un hincapié y énfasis en el desarrollo y la perspectiva de ustedes como lectores de la saga: ¡a muchos siento que les es una enorme fantasía lo que leen!, ¡pero no es así!, desde la edad de los 14 o 15 años míos y muy propios, ¡he cargado con una suerte con las nenitas menores!, que no se imaginan, obvio al venirme a radicar a la capital de la república mexicana a continuar mis estudios preparatorianos, ese fue ...
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