1. Comienzo (parte II)


    Fecha: 08/05/2019, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Dulce Fuego, Fuente: CuentoRelatos

    Pues acabo de regresar de mi turno de guardia en la clínica, estoy más cansada que contenta, pero por fin mi doctorcito ha comenzado a ceder ante mi poder de seducción. Todo marchaba normal en la central de enfermeras de la clínica, todo como cualquier día. Entonces entró el doctor H. a ocupar su consultorio, no puedo negar que la atracción que siento hacia él me pone algo nerviosa, pero las ganas de que me coja son más fuertes y mi imaginación se desata tan pronto lo veo para pensar en las más efectivas maneras de hacer que por un momento se olvide de su esposa y sus hijos y me posea. Lo deseo desde que lo conocí. Entró a trabajar aquí hace dos meses, y siempre ha tomado una distancia cordial conmigo y con todas mis compañeras, la jefa de enfermeras incluso me dijo un día -Ese doctorcito ha de ser puto-.
    
    Pero no, con el paso de los días, noté la forma en que me mira y me desea. Y la semana pasada, que nos organizamos algunas compañeras y los doctores para ir por unos tragos al centro de la ciudad, tuve mi mejor oportunidad para coquetear con él y mostrarle lo puta que puedo llegar a ser si me lo propongo. Pero la de esa noche es otra historia, que te contaré más adelante. El asunto es que hoy que llegó el doctor H. tomé los expedientes de sus pacientes del turno de la tarde y los llevé a su consultorio, cerré la puerta tras de mi -Buenas tardes, doctor, le traigo el trabajo para hoy- Le dije mientras me acercaba a su escritorio en donde él del otro lado me contestaba el ...
    ... saludo. Puse los expedientes sobre la mesa y claro que aproveché la oportunidad para inclinarme y darle una buena vista de mis senos, vista que no desaprovechó por unos buenos 5 segundos. Inmediatamente tomó su tonito amable y distante
    
    -Gracias, Dulce ¿qué tenemos hoy?
    
    -Déjeme ver- le contesté mientras me pasaba de su lado del escritorio y me inclinaba aparentando poner atención a la lectura de los documentos. Con el brazo izquierdo me apoyé en el respaldo de su silla, de tal manera que mi busto, que quedaba a la altura de su brazo lo rozaba casi sin querer. El doctor H. no quitó el brazo de donde lo tenía, sin duda le gustaba la sensación de mi roce contra él.
    
    La primera vez que usé el roce de mis senos para prender a un hombre fue el día del que te he platicado antes, el día en cuestión. Ricardo, era un tipo guapo pero un poco retraído de mi grupo, que se había vuelto para mí el mejor motivo para masturbarme mis primeras veces. Me masturbaba casi siempre en las noches ya que estaba en la cama, decía su nombre en voz baja mientras me iba acariciando los pechos y traía su imagen a mi mente, mis manos me abrían las piernas y me acariciaba la parte interna de los muslos, metía el dedo índice en mi boca imaginando que era el pito de Ricardo mientras con la otra mano iba frotando cada vez más fuerte mi recién descubierto clítoris. Ya que estaba muy caliente y mojadita me daba vuelta y me ponía una almohada debajo de mí, entre las piernas y movía la cadera arriba y abajo y ...
«1234...»